La sartén por el mando

Por mucho que uno lea la sinopsis, las críticas, las reseñas de La sartén por el mando antes de verla en directo en los Teatros Luchana, no alcanzará a imaginarse hasta qué punto lo que se dice en escena puede tocar nuestra fibra sensible. E incluso nuestra fibra insensible, y es que las breves piezas que forman el montaje dirigido por Áurea Martínez (guionista, dramaturga, directora y productora) permanecen en nosotros por mucho tiempo después. Sorprende, además, lo atrevido del contenido, el uso de conceptos como “anticapitalismo”, tan desfasado de alguna manera en los tiempos que corren (tiempos en que plantearse un modelo que no sea el establecido parece trasnochado); la lectura de un párrafo del Manifiesto comunista o el hecho de referirse a los humanos, desde tiempos futuros, como “los oxidados”, extintos seres desaparecidos de la tierra a raíz de las barbaridades que osaron cometer en ella.

La sartén por el mando está formada por breves piezas teatrales en estado de gracia escritas por dramaturgos contemporáneos como Juan Mayorga, Yolanda García Serrano, Fermín Cabal, Carlos Molinero y Arístides Vargas, además de Karl Valentín, polifacético artista alemán nacido a fines del siglo XIX. Se trata de una comedia amarga interpretada por dos actores que encarnan muy diferentes papeles a lo largo de los 60 minutos que dura el montaje: Balbino Lacosta, que tan pronto se mete en la piel de un científico corrupto como en el del chófer y confidente del presidente del gobierno, pasando por una señora (sí, han leído bien, una dama) de la alta sociedad “empolvándose la nariz” en el baño de mujeres; y Roser Pujol, a quien vemos convertida en una engendro-agua del futuro (usando un lenguaje imposible que resulta de lo más experimental e ingenioso), pero también en una niña preguntona que incordia a su padre, o en un cantante callejero entonando un melancólico What a Wonderful World que será el definitivo empujón que el espectador necesita para atragantarse con su propia saliva.

Risas y crudeza. Una mirada crítica, perturbadora, reflexiva, necesaria. Una obra que denuncia la precariedad laboral, la estrechez de mentes y la cortedad de miras, el poder de los mass media, la ambición desmedida, la falta de ética de las grandes empresas, el cambio climático, lo atrevido de la ignorancia o la incoherencia de los actos del ser humano, entre otros temas universales que retratan tan bien a esta extraña especie que puebla el planeta, y que cuenta contigo, conmigo y con todos vosotros como incómodos inquilinos.

La sartén por el mando está los sábados de marzo en los Teatros Luchana, a las 20:15 horas.

María S. Robles

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