La magia de “Entreactos”

Conocemos a Julia y Elena, las protagonistas de Entreactos, desde hace ya más de cuatro años. En 2014 Mi Butaquita publicó una reseña sobre esta deliciosa obra, que en aquel entonces contaba con otras dos actrices como plantel del montaje. En 2019, Julia y Elena siguen inspirándonos de igual modo, y es que desde esta publicación no nos hemos podido resistir a escribir de nuevo sobre ellas, recomendando a ver la obra a todo el que pueda acercarse al Teatro Lara los jueves hasta el 21 de marzo, a las 22:15 horas, en la sala Lola Membrives.

Entreactos tiene algo de Bergman y algo de Woody Allen: permite al espectador observar por una mirilla la vida de dos mujeres que se enamoran y deciden, valientemente, emprender el camino del amor juntas. Solo que a diferencia de las obras que tanto el director sueco como el estadounidense crearon para el cine, en esta ocasión la duración de la pareja no pasa de los diez años, una media bastante realista para los tiempos que corren. Y es que los psicólogos aseguran que los adultos de ahora no tendrán una única pareja significativa para toda la vida, sino unas dos o tres que serán las que marquen nuestra trayectoria amorosa.

Escrita por María Inés González y Miguel Ángel Cárcano – este último también la dirige -, la obra se adentra en la relación de dos mujeres. Julia y Elena pasan diez años amándose y luchando, juntando coraje para traer un hijo al mundo, y para lidiar a diario con sus carreras profesionales, sus sueños incumplidos, el cansancio y la desilusión que a toda persona entre los treinta y los cuarenta sobreviene. El planteamiento de Entreactos es el de la ligereza, el de la levedad: uno se maravilla al ver conversar tan fluidamente a esas dos mujeres que emanan vida, que se conocen en una fiesta, como tantas otras parejas, y van superando todos los obstáculos que suelen aparecer en una relación para alcanzar el éxito juntas. Pero, ¿es correcto plantearse las relaciones desde el éxito o el fracaso? La pregunta queda flotando en el ambiente, y se traslada al espectador, que se identifica con las jóvenes en todo momento.

Además de la conexión de las actrices —Noelia Castaño y Silvia Campos—, que es palpable desde el primer minuto (o deberíamos decir “acto”), y el virtuosismo de los diálogos (elaborados con mucho gusto y hondura), la paradoja que redondea a Entreactos se encuentra en el hecho de que una de las mujeres se dedica a la magia profesionalmente. El paralelismo que se establece entre la magia de la pareja, esa ilusión en los ojos de la fase del enamoramiento, y la magia como disciplina, como “arte del engaño” basado en la ilusión, en la necesidad de creer, es todo un acierto. La magia como revulsivo, como llama, y la magia como urdimbre, como falsedad. Como una máscara de las relaciones, que a lo largo de diez años, con todos sus días, horas y minutos, encierran gran cantidad de momentos desilusionantes. Pero también mágicos, y de eso se trata.

María S. Robles

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