“Bruto o neto”, la obra que satiriza con las redes sociales

Entrevistamos a los actores protagonistas.

Desde su estreno a principios de octubre, han colgado el cartel de localidades agotadas en todas las funciones, y es que algo tiene Bruto o neto que engancha tanto a un público millennial como a los más veteranos. Esta comedia de la compañía La Calufa, escrita por Diego Zúñiga y Rebeca Serrada – que se representa en la madrileña Sala AZarte – aborda la precariedad laboral. Los protagonistas han conseguido trabajar “de lo suyo” y parece que no tienen derecho a quejarse. “Por lo menos tienes trabajo”, les dirían.

Guiomar y Curro tendrán que competir entre ellos realizando una serie de surrealistas pruebas para conseguir ser mileuristas y un ansiado contrato indefinido. La historia se mueve entre la sátira y el humor ácido y toma las redes sociales como hilo conductor, pues estos dos personajes trabajan en una empresa de youtubers.

Hablamos con sus protagonistas, Olalla Hernández (La llamada) y Jaime Reynolds (Luciérnagas) sobre la obra, las redes sociales, las condiciones laborales de su generación y en definitiva, sobre la vida. Siempre con sentido del humor, ¡por favor!

¿Como son los personajes de Bruto o neto?

Olalla: Guiomar es una chica dinámica, con mucha energía, e inconformista. Es una mujer que ha tenido la mala suerte de pertenecer a esa generación a la que educaron con la idea de que estudiando una carrera y formándose tendría “éxito” en la vida, y que al terminar esos estudios se dieron de bruces con la realidad de una crisis económica. Trabaja en DiTuber, una startup en la que ejerce como guionista de contenidos de youtubers y no se siente valorada, ya que su salario y sus condiciones laborales son algo mejor que las de un becario, a pesar de ser bastante buena en su trabajo. Pertenece a ese mundo millennial de una manera forzada porque hace uso de las “tecnologías sociales” pero en realidad lo hace desde el rechazo y la crítica. Esa es una de sus contradicciones. Como contrapunto está Curro, que tiene una energía menos explosiva, es alguien más inocente y conformista. Se puede decir que, a priori, no se plantea tanto las cosas como lo hace Guiomar, por eso que es un empleado más fácil de “domar”.

Jaime: Son caramelitos. Guiomar es el personaje más impulsivo de los dos. Curro el más racional. Hay buen equilibrio.

Desde el estreno habéis agotado localidades en todas las funciones, ¿a que creeis que se debe este éxito?

O. Tener la sala llena es una maravilla sea por la razón que sea. Al tratarse de una comedia generacional la gente joven que, o bien empieza a introducirse en el mercado laboral, o bien lleva unos diez años peleando por prosperar se sienten muy identificados. Hablamos de la precariedad laboral, de las aspiraciones frustradas de nuestra generación, de lo absurdo que puede llegar a ser el mundo Youtube y de la amistad desde un punto de vista cómico y evasivo, pero sin olvidarnos de la reflexión que necesitan estos temas. La gente se divierte, pasa un buen rato con nosotros y el lunes llegan a la oficina, se lo cuentan a sus compañeros de fatigas y éstos vienen la semana siguiente.

J. Creo que cuando uno va al teatro y se siente identificado de alguna manera con la historia que están contando, hace mucho. Y ya si tienes a una actriz de la talla de Olalla Hernández, profesionalmente hablando, hace que esta comedia sea muy atractiva.

¿Qué os llamó la atención a la hora de embarcaros en la obra?

O. Lo primero, y es cierto, fue que me lo propuso Alberto, nuestro director, con el que tenía muchísimas ganas de trabajar desde que vi su obra Veneno para ratones en el Teatro Lara. Además, cuando leí el texto descubrí que era una comedia fresca, dinámica y con mucho ritmo en la que podría pasármelo muy bien y a la que se le podía sacar chicha.

J. La historia. Muy actual, con algo de denuncia social. Y además comedia. No pude decir que no. Si dijese que era por el equipo mentiría, porque nunca había trabajado con ellos. Ahora sí que lo diría (risas), son amor.

¿Qué podéis contarnos del equipo?

O. Es un equipo estupendo con el que me siento en casa, y eso es fantástico. Con Diego Zúñiga (uno de los autores del texto) ya había trabajado en un cortometraje para el NotodoFilmFest y me lo pasé también muy bien. A Rebeca Serrada no la conocía, pero de ellos dos tengo que decir que siempre han estado abiertos a las aportaciones que hemos ido haciendo al texto en los ensayos. Con Alberto F. Prados y mi compañero de escena Jaime Reynolds me he sentido muy a gusto tanto en el proceso de ensayos como en el escenario. Nos hemos entendido muy bien , algo muy importante en la comedia, tenemos el mismo humor y eso facilita mucho el proceso creativo.

J. Es un placer trabajar con ellos. Estamos todos en la misma línea de trabajo y todo se hace fácil. Se demuestra una vez más el amor al arte que hay en esta profesión, por suerte y por desgracia también.

La obra habla de la precariedad laboral, ¿crees que los jóvenes cada vez lo tiene más difícil para conseguir un trabajo digno?

O. Lamentablemente sí. Es una pena que así sea, pero tenemos que aceptar que el mundo laboral ha cambiado por completo: hay profesiones que se han devaluado, sobre todo las artísticas, y en cambio hay otras que se están valorando por encima de sus posibilidades, como puede ser la de youtubers, instagramers, etc. Yo justo terminé la carrera de Arte Dramático cuando empezó la crisis, en el 2007, y recuerdo a mi madre decir que la pena de todo esto era que todo lo que se había ganado a nivel de derechos laborales, y entonces se estaba perdiendo, costaría mucho recuperarlo.

J. Sin duda. La precariedad laboral tiene mucho que ver con el mapa político que haya en ese momento. Y creo que con eso, está contestada la pregunta, lamentablemente.

También tocáis de lleno el mundo de los youtubers, ¿pensáis que se nos está yendo de las manos?

O. A mí personalmente es algo que me cuesta aceptar y entender. En este aspecto me siento un poco como mi personaje de Bruto o neto, es algo que me contraría porque se les termina dando una dimensión a estas personas que yo me cuestiono si son merecedores de ella, sobre todo estos instagramers cuyo cometido es mostrar un lifestyle postizo y falso. Lo digo con todo el respeto y sin intención de ofender a nadie, de verdad. Recuerdo la primera vez que vi youtube, fue en el año 2005 y el colega que me lo enseñó me dijo “esta va a ser la mayor fuente de entretenimiento del futuro”. Y lo cierto es que tenía razón.

J. Creo que como todo en esta vida, los extremos son malos. Y actualmente parece que TODO se está llevando ahí.

¿Qué habéis aprendido haciendo Bruto o neto, tanto antes como después del estreno?

O. Como actriz, al ser una obra en la que nunca salimos de escena desde el principio hasta el final, he tenido que aprender a trabajar dosificando la energía del personaje y la mía propia para que la atención del público esté siempre ahí y no decaiga el ritmo. Está siendo una función en la que el trabajo en equipo es primordial, como en cualquier otra, y he tenido la suerte de tener unos compañeros comprometidos y generosos. Y repito, esto hace el trabajo mucho más fácil y gustoso.

J. Que una obra de teatro solo tiene fecha de estreno (risas).

En una buena comedia la energía ha de estar siempre arriba, ¿es más complicado que hacer drama?

O. Ambos géneros requieren cosas diferentes. No creo que sea más complicado hacer comedia (de hecho a mí me impone más hacer drama), pero sí que es cierto que la comedia requiere de un sentido del ritmo y de la energía diferente al drama. En la comedia el ritmo será el que determine si el gag ha entrado bien o no, si lo lanzas antes o después de lo que la situación requiera puede quedarse a medias precisamente por no haber entrado a tempo.

J. Sin duda. La comedia es muy complicada, sobre todo porque dependes mucho de lo que te dé el público en ese momento. Es una prueba de psicología y rapidez mental diaria.

¿Qué público os gustaría que viera Bruto o neto?

O. Todo aquel que quiera pasárselo bien, reírse y reflexionar con lo que estamos contando.

J. Cualquiera que le apetezca olvidar los problemas durante una hora de su vida. ¡Y jefes, jefes de empresas!

Bruto o neto puede verse en la Sala AZarte (C/San Marcos, 19. Metro Chueca) el próximo sábado 24 a las 22:45h y todos los sábados de enero a las 21h.

Entradas para Bruto o neto en este enlace.

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