El gol de Álex

Quizá al hablar de teatro cuesta imagina que el fútbol tenga cabida en él, tanto es así, que cuando se celebra algún partido importante, la venta de entradas de la escena española suele resentirse.

Antonio Hernández Centeno junta sus dos grandes pasiones en “El gol de Álex”.  Tras la victoria del Celta en el Bernabéu, Mario, un periodista que a sus 40 años acaba de ser abandonado por su pareja, conoce a Alex, un futbolista del equipo vigués que acaba de meter el gol de su vida. Esa noche sus vidas se cruzarán en la clandestinidad de una habitación de hotel, surgiendo entre ellos la chispa del amor y poniéndoles a prueba, ¿serán capaces de superar sus propios miedos y fantasmas?

Con este punto de partida Centeno firma y dirige este montaje en el que se adentra en un tema tabú en el mundo del fútbol: la homosexualidad. A través de esta efectiva historia vemos los entresijos que esconde un mundo tradicionalmente machista y homófobo. Lejos de quedarse en la crítica enfurecida o en el victimismo, “El gol de Álex” da la vuelta a la tortilla al discurso y toma la pasión y la pureza del deporte como pilar de sus personajes. Gran acierto de texto el de no caer en el maniqueísmo que uno podría esperar conociendo tan solo el hilo argumental. A través de metáforas y dobles sentidos del argot futbolístico, los protagonistas van desnudándose hasta hacerse vulnerables frente al otro, ¿acaso no consiste en eso el amor?

El reparto, tanto por dirección como por la naturaleza de su talento, está acertadísimo en la construcción de personajes en cuanto a la puesta en escena se refiere. Llama la atención la naturalidad de ambos actores, más aún cuando se bajan al terreno cotidiano diálogos que podrían resultar intensos en boca de la sobreactuación.

Alejandro Albarracín encarna a la perfección a un futbolista que persigue el éxito pero que en el fondo está atormentado por su doble vida, lo que hace que no pueda vivir en plenitud el éxito de su carrera. En Albarracín podemos ver una conjunción de sensualidad, valentía y miedos, dando como resultado un Álex del que es difícil no enamorarse, mostrando así su madurez interpretativa. Por su parte, Pepe Ocio da muestras de su buen hacer como actor, dando vida a un personaje que juega con la aparente ventaja de la experiencia, pero que sin embargo, logra que el respetable vaya viendo poco a poco el niño con inseguridades y al hombre que tiene miedo a vivir más desengaños. La química entre ambos es palpable, lo que es de agradecer en lo que podríamos enmarcar como una “comedia romántica”.

En definitiva, “El gol de Álex” es una buena oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de dar más pasos hacia adelante en cuanto a la visibilidad de la comunidad LGTBI en el mundo del deporte. Además de pasar una hora y cuarto de buen teatro y excelentes interpretaciones.

Hasta el 30 de junio puedes disfrutarla en los Teatros Luchana los sábados a las 22h.

 

 

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