Arrugas y granos no es una buena combinación

¿Y si un día te despertases, y te dieses cuenta de que puede que estés cansado de luchar por ese sueño que antes parecía lo primero de la lista diaria? No lo tienes del todo claro, pero algo en tu interior te dice que a lo mejor la vida es otra cosa, y que a lo mejor batallar no merece tanto la pena como antes. También hay algo incierto en ti que sabe que es muy posible que vuelvas a intentarlo, pero quizá de otra manera. Estas preguntas, o pequeñas reflexiones, son las que el que escribe sacó después de ver Arrugas y granos no es una buena combinación.

La actriz Belén López-Valcárcel escribe e interpreta este monólogo cómico en el que repasa, a golpe de carcajada, los principales hitos que han marcado su vida y su recorrido en el mundo de la interpretación. A través de anécdotas, desgrana momentos dulces y amargos a partes iguales. Aunque el respetable no puede parar de reír con el personaje que se sube al escenario, a la vez tiene la sensación de que un poso algo amargo se va quedando en el fondo.

Así, la protagonista de este espectáculo se presenta como una actriz dispuesta a ofrecer su última función, su última incursión en la interpretación. Y lo cuenta desde un lugar sereno y con una impresionante capacidad de reírse de sí misma. Pero sobre todo, Arrugas y granos cuenta la historia de un sueño, el de ser actriz. Una meta con un camino difícil y plagado de factores que se escapan a nuestro control. Reflexiona entonces, o así le parece a uno, sobre la lucha por cumplirlos, y siente que a veces, en esa ardua carrera, estamos tan centrados en el final que dejamos pasar de largo otras pequeñas cosas que quizá pueden proporcionarnos eso que llamamos felicidad.

María Juan, en la dirección, y Belén, realizan un encomiable ejercicio de desnudez, de conciencia del espacio y del circuito en el que están inmersas. Se quitan las caretas que solemos ponernos en esta profesión, y llaman a las cosas por su nombre. No temen hablar de las dimensiones de las salas, del porcentaje que éstas se llevan, de la ausencia de público, de los cortos sin cobrar. Y aunque suene reiterativo, lo hacen con la comedia por bandera.

No sabemos si esta actriz nos deleitará con más trabajos, si la vida le tiene otro camino preparado; pero lo que sí sabemos, es que esta es una oportunidad de oro para disfrutar del talento y las vivencias de una artista con mayúsculas.

No nos gustaría terminar sin hacer mención a un detalle que nos emocionó especialmente. Belén López-Valcárcel se desprende de todo ego y no pide likes en los perfiles de instagram, ni pide comentarios que la elogien, tan solo nos recuerda que hay personas en otras partes del mundo que necesitan que aquí se les dé voz. La actriz centra el foco en la campaña #sickofwaiting cuyo fin es que los programas de acogida de refugiados se cumplan.

Puedes disfrutar de Arrugas y granos no es una buena combinación todos los jueves de junio a las 20:30h en la Sala Nueve Norte.

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