“Emilia”, dardos y palabras

El monólogo, ese subgénero dentro del teatro tan denostado como aplaudido – sobre todo el cómico – en ocasiones da lugar a magistrales piezas en las que el respetable camina de la mano del intérprete por donde éste quiera llevarle. Es el caso de Emilia, cuya reseña es la que nos ocupa.

Emilia es la primera parte de un ciclo que Teatro del Barrio ha bautizado como Mujeres que se atreven. A esta obra que se adentra en la figura de Emilia Pardo Bazán, le seguirán otros dos montajes sobre la novelista María Teresa León y Gloria Fuertes, respectivamente. Esta trilogía pretende recuperar la figura de tres mujeres que lucharon porque se las reconociera como iguales.

La escritora Emilia Pardo Bazán se presenta en la Real Academia de la Lengua, que le negó su ingreso hasta en tres ocasiones, intentando encontrar entre los académicos las respuestas al porqué de dicha negación. Ese es el punto de partida de esta historia, en la que su protagonista rebate uno a uno los argumentos de los intelectuales de la época – todos hombres -, entre los que se encuentran Juan Valera, Leopoldo Alas, Clarín, o Benito Pérez Galdós, con quien mantuvo un romance que duraría más de veinte años.

Fotografía: marialacartelera.com

Con dramaturgia y dirección de Anna R. Costa, y texto de Noelia Adánez, Emilia es un recorrido excepcional por las diferentes facetas detrás de la mujer. Porque si algo define al personaje es que era una mujer en un mundo de hombres. “¿Cómo hubieran sido las cosas si en vez de en A, mi nombre terminase en O?” reflexiona nuestra protagonista. Y es la cuestión de género sobre la que versa gran parte de la obra, defendiendo, tal y como en su día hiciera la gallega, una paridad entre hombres y mujeres en todos los círculos, empezando por la formación.

Además, y forma parte de la maestría del texto, se presentan otras dimensiones de la escritora. La maternidad, el matrimonio, el sexo, el compromiso con el naturalismo, se trenzan en un soliloquio que nos muestra, con gran sentido del humor, a una mujer irreverente, culta, descarada y divertida. Todo lo que, en definitiva, la hacía incómoda en ciertos ambientes. Sujetado todo ello, como no podría ser de otra manera, con los mimbres de la palabra. El texto de Adánez es de un lenguaje rico, propio de alguien de la envergadura intelectual de Pardo Bazán, y a su vez tan hilarante y mordaz que el público no puede hacer más que dejarse hipnotizar.

Si alguno de los que estáis leyendo quiere acudir a una clase magistral de interpretación, corred a ver a Pilar Gómez. La actriz onubense pasa por varios estados en algo más de una hora, ¡y cómo pasa! Gómez, mirando a los ojos del espectador, transita elegante por el escenario conquistando a los ficticios académicos y demostrando oficio.

Emilia es, en resumen, una conjunción de un gran texto, una cuidada dirección y una soberbia interpretación, que hacen más grande a una mujer que dio muchos pasos en pro de otras.

Próximas funciones domingos 21 de mayo, 11 y 18 de junio a las 18h, y el sábado 10 de junio a las 20h en Teatro del Barrio.

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