Vuelve “La teoría del champiñón”

Después de un par de años de su estreno en la Sala AZarte, han regresado a Nave 73 nuestras dos solteras favoritas para poner patas arriba los viernes madrileños. Con nueva imagen y más fuerza si cabe, estas dos mujeres prometen un buen rato de risas que nadie debería perderse. ¡Os dejamos la crítica!

Paco Anaya escribe y dirige La teoría del champiñón, de quien ya hemos podido ver con anterioridad otros montajes como Desde el cielo te digo, S. Paradise o Liberté, Égalité, Yeyé. En  esta ocasión, el malagueño decide hacer un paréntesis y contar la historia de dos chicas en la treintena que no tienen demasiada suerte con los hombres.

Marta es una chica de pueblo cuyo novio de toda vida cortó con ella cuando ésta se mudó a la capital para ir a la universidad. La nueva perspectiva de la ciudad y otra manera de ver la vida no terminan de convencer al chico que tenía otro tipo de perspectivas en el pueblo. Típico.

Marilia por su lado, como ella misma se define, es la primera dama de las manifestaciones. Su novio es un activista, pero no uno cualquiera, es el más famoso de los activistas. Lo que no imaginaba ella es que tal era el compromiso de su chico que acabaría dejándola por televisión para continuar con su lucha en el Sahara.

Paco Anaya escribe un libreto cuajado de referencias a la cultura de masas y a la actualidad social y política, siempre bajo el prisma cómico que le caracteriza. En esta ocasión ha conseguido levantar una comedia con la que el público, además de identificarse aunque suene a tópico, ríe a carcajadas. Anaya se sirve de los estados por los que pasa cualquier persona a la que han dejado para hacer comedia, y vaya si lo consigue. La ironía y la acidez están siempre presentes en este montaje del que podría decirse que bebe de los histriónicos personajes femeninos más almodovarianos.

Además de hacer reír a través del dolor, quizá lo más llamativo del texto es que se abordan cuestiones como el miedo a lo desconocido o a estar solo, la dependencia, la contradicción de querer olvidar y a la vez estar pendiente de una llamada o la búsqueda de otra persona que llene los huecos vacíos. Todo ello llevado al terreno de la frivolidad y sobre todo contado sin pelos en la lengua, como lo harían dos chicas como cualquiera de nosotros, sin el artificio del que a veces peca el teatro.

La elección de las actrices no puede estar más acertada, pues Sara Gómez y Anita del Rey dan muestras de haber nacido para la comedia. Gómez se pone en la piel de Marilia, la aficionada a todo tipo de protestas, y lo hace tirando de una inocencia irreverente que la hace dueña de un magnetismo innato. Por su parte, Anita está sencillamente soberbia en la piel de una experimentada soltera haciendo gala de sus dotes interpretativas. Ambas realizan un gran trabajo físico que además ayuda a ensimismar al respetable.

En resumen, La teoría del Champiñón es una obra fresca y con un ritmo frenético del que resulta casi imposible no contagiarse. Buena dirección, un texto hilarante y grandes interpretaciones, ¿se le puede pedir más?

Puede verse en la Nave 73 los viernes 21 y 28 de abril a las 22:30h.

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