Idiota

En boca de todos, y más aún en las redes sociales, está la reapertura del Teatro Pavón, y no faltan los motivos. Si la noticia de que haya un nuevo espacio que se sume a la oferta cultural ya es una buena razón para la alegría, que lo haga bajo el paraguas de una de las compañías más punteras del panorama patrio, aumenta las expectativas notablemente. Así, asistimos al nacimiento de El Pavón Teatro Kamikaze, en pleno barrio de La Latina (Madrid), gestionado ahora por Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó, y con una financiación cien por cien privada.

Para la ocasión, han decidido apostar por Idiota, un texto de Jordi Casanovas con dirección de Israel Elejalde, suponiendo la segunda vez que el actor toma la batuta. Gonzalo de Castro y Elisabet Gelabert, por su parte, dan vida a los dos protagonistas.

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Idiota se adentra en un experimento, un aparentemente sencillo test que poco a poco se torna perturbador. Una prueba que tendrá que superar Carlos Varela a cambio de la salvación a sus problemas económicos. Varela, padre de familia y uno de tantos autónomos cuyo negocio ha fracasado, ve en este estudio sociológico la única solución a las consecuencias que está a punto de sufrir a causa de la crisis. ¿Hasta dónde está dispuesto a continuar por conseguir el dinero? ¿Qué pruebas tendrá que superar?

Este es el punto de arranque de una obra que camina entre la comedia negra y el thriller psicológico, algo que, como ya pudimos ver en Un hombre con gafas de pasta, se ha convertido en una suerte de sello del autor. Casanovas conduce al respetable por un sendero desconocido e inquietante, en el que tan pronto encuentra sorpresa como carcajada, sirviéndose de un finísimo sentido del humor y la maestría de quien domina la combinación de géneros ¿Ha nacido la thrillermedia?

Dejando a un lado la forma, el contenido es igualmente interesante. El texto ahonda en la capacidad de aguante de los individuos que tienen el agua al cuello, del sacrificio por mantener a flote a quienes más quieren, aunque esto incluya el daño colateral a terceros. Pero no solo eso, sino que una doble lectura lleva a reflexionar sobre la mezquindad de quienes se nutren de la desesperación ajena, de aquellos que ponen la soga al cuello en lugar de aflojarla; y del dinero. De cómo el dinero ha convertido a la humanidad en una amalgama estúpida que quiere tener más por menos.

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Gonzalo de Castro está brillante, cómico y rebelde, ignorante y resabiado, sumiso y violento, todo ello en concordancia con la propia obra y su naturaleza. Por su parte, Elisabert Gelabert está correcta y contenida, manteniendo un perfecto equilibrio con su compañero. Si bien es cierto que en su personaje se echa en falta descubrir los motivos que impulsan a su comportamiento, más por el propio texto que por la dirección o interpretación.

Cuidada, delicada y precisa es la dirección de Israel Elejalde. En su trabajo con actores se intuye un esmero por diseccionar el arco de los personajes, especialmente en el caso de su protagonista masculino. Consigue – ayudado por una excelente puesta en escena mérito de la iluminación de Juanjo Llorens y la escenografía de Eduardo Moreno – que el respetable permanezca sentado a la butaca sin apenas aliento.

Idiota es, en definitiva, una obra de teatro con mayúsculas, de esas que cumple con las expectativas del teatro y del espectador: buenas interpretaciones, montaje cuidado, reflexión, y entretenimiento.

Estará hasta el 30 de octubre en El Pavón Teatro Kamikaze.

 

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