Historias de Usera

unnamed-2Mucho era lo que habíamos escuchado hablar sobre Historias de Usera, y muchas las personas que poco a poco iban pasando, y quedando maravilladas, por este montaje que pone un excelente broche de oro a una sala que tanta vida y tan buen teatro ha dado al barrio: Kubik Fabrik.

La mítica sala del off madrileño se despide con este emotivo homenaje a sus vecinos tras varios años como referente escénico en cuanto a calidad y riesgo de su programación.

Con textos de Alfredo Sanzol, Miguel del Arco, Denise Despeyroux, José Padilla, Alberto Sánchez-Cabezudo, Alberto Olmos y la colaboración de los vecinos del taller de escritura creativa José Hierro, Historias de Usera se adentra en el barrio a través de sus personajes desgranando un puñado de piezas cortas que navegan entre el drama, el thriller y la comedia.

Fernando Sánchez-Cabezudo se pone al frente de la dirección de esta propuesta y lo hace con maestría, creando escenas que, más allá de los sobresalientes textos, se convierten en bellísimas imágenes, casi poéticas, todo ello sin perder el humanismo y los tintes naturalistas que acercan al respetable a unos personajes cuyas vivencias le son tremendamente palpables.

Cabe destacar que un grupo de vecinos se integran en el reparto, convirtiéndose en hilo conductor entre las historias que protagonizan Inma Cuevas, José Troncoso, Jesús Barrancho, Ana CerdeiriñaHuichi Chiu.

Despeyroux abre el espectáculo con una historia de amor contemporáneo, de idas y venidas, que se mantiene latente durante la hora y cincuenta que dura la obra dando pequeñas píldoras entre otras escenas. La uruguaya compone con inteligencia una agridulce comedia romántica valiéndose de personajes dotados de curiosas particularidades, como ya mostró en Carne viva. Disecciona a la perfección, y en tan breve espacio de tiempo, los obstáculos autoimpuestos de las relaciones, la negación del verdadero yo de la otra mitad de la pareja o la aceptación del mismo. José Troncoso, y en especial Ana Cerdeiria, dan muestras de una excelente vis cómica.

historias de useraConocemos entonces al personaje que más carcajadas arranca, un adolescente chino dispuesto a convertirse en el vampiro de Usera. Firmada por Alberto Olmos, esta historia acerca al espectador al mayor asentamiento de personas chinas de Madrid, que por supuesto se encuentra en este barrio. Con un ácido sentido del humor, Olmos repasa clichés y prejuicios raciales entorno a esta comunidad. La actriz Huichi Chiu se lleva de calle al público con una vibrante interpretación.

Damos paso a las que, siempre bajo el prisma del que escribe, son las dos joyas del espectáculo. La primera de ellas, escrita por Yolanda Menéndez, Flor Cabrera y Pilar Franco, narra la historia de Narcisa, una vecina del barrio que afirmaba ser la madre de un conocido torero que le fue robado al nacer. En apenas unos minutos, Inma Cuevas eleva el término interpretación a un nivel superior, realizando un ejercicio inconmensurable. Hilvanando con un hilo finísimo los momentos de locura y de lucidez, la belleza de esta pieza radica en los gestos, en los silencios, en el subtexto, y en la mirada de ese hombre cabizbajo y resignado. Chapeu por un Troncoso que aguanta estoicamente la envestida y resulta soberbio. La segunda de ellas, una vez más con Cuevas como protagonista, esta vez acompañada por Jesús Barranco, es una delicia que lleva el preciosista sello de Sanzol. El tiempo perdido, el amor de juventud atesorado en una vieja fotografía, se dan la mano en la historia de esta pareja que se reencuentra tras cuarenta años en los que no ha habido lugar para el olvido.

Entretanto disfrutamos de las historias de José Padilla, con una castiza pareja que lucha por sobrevivir huyendo de una señora bien del Barrio de Salamanca, y de Alberto Sánchez-Cabezudo, autor que propone un texto que bebe del drama y el thriller donde un joven busca a su verdadero padre.

historias de useraMiguel del Arco pone la guinda al pastel con una alocada pieza ambientada en los ochenta, en un fallido concierto de Lou Reed en Usera, que tuvo que abandonar apenas veinte minutos después de comenzar debido a que le lanzaron una lata de cerveza y el público protagonizó algunos altercados. Retratando una época y sirviéndose de una comedia descontrolada, es el colofón perfecto, el fin de fiesta que dispara los niveles de adrenalina.

Cabe destacar que, si bien el trabajo de dirección, la dramaturgia y la interpretación son redondos, la escenografía de Alessio Meloni es, sencillamente, sublime. Un poste de luz antiguo, unas luces de feria y un foso de arena conducen la mirada del espectador hacia otros tiempos en los que la industrialización estaba por venir. Trayendo estas historia a lo terrenal, a su verdadera esencia puramente humana. Hay lugar también para la era post moderna con un ultramarinos chino. Excelente el trabajo de iluminación a cargo de David Picazo.

Historias de Usera es una de esas experiencias teatrales que le reconcilian a uno con la escena, con la manera de contar las cosas. Un interesantísimo recorrido por el sentir de un barrio obrero cuyo gran interés, entre muchos otros, es encontrar las voces e impronta personal de grandes dramaturgos. Con Historias de Usera uno ríe, llora, nota la piel erizándose y se sobrecoge, pero sobre todas las cosas, vuelve a casa lleno de amor. Amor por el teatro, por las pequeñas cosas, por las calles que le vieron crecer, por los olores de la infancia.

Historias de Usera se despide este domingo con entradas agotadas, aunque esperamos que la vida de esta obra no termine aquí.

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