Comedia clásica y musical se dan la mano en Las nueve y cuarenta y tres

las nueve y cuarenta y tresLas nueve y cuarenta y tres, una hora nada casual que da título a este musical que llega al off madrileño pisando fuerte y con localidades agotadas desde su estreno. Lo de este montaje, además del talento, ha sido uno de esos casos en los que el “boca a boca” ha jugado un papel importante.

La trama gira en torno a “joyerro” (sí, con muchas erres, ya lo entenderán) de oro y diamantes. La matriarca de una adinerada familia rusa acaba de fallecer y, siguiendo su última voluntad, ha sido enterrada con el dichoso joyero. El punto de giro se produce cuando, días después de su muerte, sus hijas y sirvientes escuchan, siempre a la misma hora (las nueve y cuarenta y tres), la música que suena al abrir el cofre. La solución vendrá de la mano de un parapsicólogo español. Así, dos ricas hermanas, un mayordomo, una criada y el especialista en este tipo de casos, se ven envueltos en todo tipo de enredos.

Andrés Alemán es el encargado del libreto y la dirección de este musical de corte profundamente popular, en el mejor de los sentidos, por supuesto. Las nueve y cuarenta y tres es un excelente ejemplo de lo que uno espera cuando asiste al teatro. Con una estructura de comedia clásica al más puro estilo Melocotón en almíbar de Mihura, el texto se sirve de poner piedras en el camino de los personajes y enredarlo todo para deleite del respetable. Y lo mejor, y por ello destacable, es que Alemán lo hace de una manera excelente.

las nueve y cuarenta y tresSin caer en la intención de adoctrinamiento, también se adentra en la crítica sutil acerca de una España rancia y oscura que inevitablemente nos persigue. Aunque no piensen los lectores encontrarse con algo propagandístico, pues debido a lo cómico de la sátira, podría decirse que se trata de una interpretación del que escribe esta crítica. Lo cierto es que es que esta propuesta está cargada de un humor que gusta y para nada zafio. Si bien es cierto que algunos tópicos se repiten a lo largo de la obra, pero al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta un topicazo?

Ocurre en ocasiones que, cuando uno acude a ver un musical de pequeño (o gran) formato, tiene la sensación de que las canciones que acompañan son demasiado literales o pecan de la escasez de rima. En este caso llama la atención el gran trabajo que ha realizado Manuel Soler Tenorio. Canciones pegadizas que van desde una polka a una tonadilla, pasando por el más estilo broadway, y que aportan una dosis de agilidad al conjunto.

La interpretación de los protagonistas es más que sobresaliente. Natxo Núñez, Joselu López, Aránzazu Zárate, María CobosGemma García Maciá dan vida a los personajes de esta comedia, destacando estas dos últimas, tanto por su talento como, por qué no decirlo, por los sendos bombones de personajes que interpretan. Ni qué decir tiene que todos hacen alarde de unas excelentes voces.

Las nueve y cuarenta y tres es, en definitiva, un musical muy bien trabajado y que, gracias a su perfecta y aparente sencillez, atrapa al gran público.

En la Sala AZarte los sábados a las 18:30h y domingos a las 17:00h.

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