‘El ojo de la aguja’, violencia poética

Cartel 'El ojo de la aguja'

Cartel ‘El ojo de la aguja’

El equipo de La pensión de las pulgas, en su empeño por ofrecer una programación no solamente variada, sino cualitativamente diferenciada en el teatro alternativo de la capital, apuesta por esta adaptación de ‘La señorita Julia’ de Strindberg. La extrapolación a la actualidad y el intimismo son las grandes bazas de este montaje que recupera a una de las parejas más perturbadoras del teatro universal.

Si en el texto original de 1888, Julia bajaba a la cocina para mantener un apasionante y tenso debate con uno de sus criados, en la versión de Estefanía Cortés la protagonista acude a la fiesta de navidad de la empresa de su padre y allí conversa con Juan, su chófer. Lo que sí se mantiene, en la forma y en el contenido, es ese tira y afloja entre dos individuos que pertenecen a clases sociales diferentes irremediablemente encontradas.

Si bien fue escrita en plena Segunda Revolución Industrial, la lucha de clases de la que hablaba Strindberg es, tristemente, plenamente contemporánea. En este punto, a uno no deja de sorprenderle que todavía se siga hablando de los de arriba y los de abajo. Estos últimos (y parafraseando a Juan) mirando al cielo sin llegar a ver el lomo de los primeros, halcones de vuelos altos. El que escribe reflexiona entonces sobre los peces grandes que nadan en aguas irreales, en mares donde no hay chicos. No obstante, al menos consuela que todo acto tiene consecuencias, y quizá sea esta la fábula que sobrevuela, siguiendo con la metáfora aviar, este montaje.

Esther Acebo y Sergio Pozo en 'El ojo de la aguja'.

Esther Acebo y Sergio Pozo en ‘El ojo de la aguja’.

Además de este, ‘El ojo de la aguja’ aborda otros temas de importante calado de la obra original como el poder a través del sexo, la ambición o los valores éticos y morales de ambos estratos y cómo a veces, su ausencia hace que el ser humano se vuelva primitivo.

August Strindberg impregnó gran parte de sus personajes de la esquizofrenia que sufría, siendo Julia uno de los máximos exponentes de ello. En ‘El ojo de la aguja’ queda patente el desequilibrio de esta mujer, que traída a nuestros días se muestra incluso adicta.

La pluma de Estefanía Cortés, quien saltó al mundo del teatro con la exitosa ‘Petra’, camina entre lo psicológico y lo poético, no sin grandes dosis de realismo. Aunque se mantiene gran parte del texto original, llama especialmente la atención el lirismo de su escritura, haciendo uso de evocadoras imágenes y metáforas que trasladan al espectador a lugares desconocidos y comunes al mismo tiempo, a escondites oníricos y amargos a partes iguales. Su cuidadosa elección de las palabras se agradece, y hace pensar que esta joven dramaturga y directora está destinada a grandes proezas literarias. Cortés también dirige esta adaptación de manera exquisita, resultado tal vez del enorme conocimiento de su propio imaginario y como no, del de los personajes. Consigue pues, que el respetable se mantenga en continua tensión y salga removido por el escozor de las palabras y la historia.

Esther Acebo y Sergio Pozo en 'El ojo de la aguja'.

Esther Acebo y Sergio Pozo en ‘El ojo de la aguja’.

En cuanto al reparto, puede decirse que la conjunción de los tres actores es perfecta. Esther Acebo desgrana matices y registros dotando de una refinada fragilidad a una mujer naturalmente débil. Acebo huye del histrionismo que parece pedir el personaje y da vida a una contradictoria chica a la que difícilmente comprenderíamos cualquiera de nosotros sin juzgarla. Sergio Pozo, su excelente partenair, da muestras de versatilidad encarnando a un gélido Juan. Pone su enorme talento, su sobresaliente voz y un magnético atractivo a servicio de este chófer ambicioso de juego sucio. Sugerimos poner la atención sobre este joven que dará bastante que hablar sobre las tablas. Irene Escalada, aunque con un papel secundario, realiza un excelente ejercicio de catalizador, un punto de cordura al que otorga buenas dosis de naturalidad.

‘El ojo de la aguja’ es teatro del bueno en un espacio inigualable y con un equipo que hacen de este montaje una apuesta por la calidad.

Puede verse en La pensión de las pulgas los domingos de septiembre a las 21:30h.

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