“Disgusting”

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Hoy, como en otras ocasiones, queremos hablaros de uno de esos montajes que tienen un discreto comienzo, y que como viene siendo habitual en el circuito alternativo, cuenta con escasos medios en la producción. De nuevo el talento y el tesón de unos jóvenes con ganas de comerse el mundo viene a poner de manifiesto que se pueden contar historias de calidad con más recursos artísticos que económicos.

Aunque se estrenó hace unos meses y estuvo en cartel unas cuantas fechas, “Disgusting” vuelve ahora renovado y un texto algo más largo (antes era una pieza corta), más maduro y con nuevos giros dramáticos.

“Disgusting” se divide en dos historias con un nexo común: la homofobia. Dos textos que empastan y se complementan que ponen sobre la mesa una lacra que todavía arrastra no solo la sociedad en la que nos movemos, sino en muchos lugares del mundo donde la persecución a personas homosexuales aún sigue siendo espeluznante.

La obra comienza con un monólogo cómico que presenta a una mujer tradicional que no lleva del todo bien la “proliferación” de gays en nuestra época, algo que muy a nuestro pesar aún se escucha en muchos sectores, incluso en aquellos que se erigen paladines del “open mind”. Ironía y comicidad que esconden un drama personal.

Por otro lado, dos chicos tienen una cita en casa de uno de ellos tras conocerse la noche a anterior. Lo que empieza con los nervios y juegos de seducción habituales entre dos personas que sienten una atracción mutua, se convierte en una historia completamente diferente cuando las cartas se ponen sobre la mesa.

Reparto de "Disgusting" en una imagen de la obra.

Reparto de “Disgusting” en una imagen de la obra.

Jose Urbano, quien además da vida a uno de los personajes, es el artífice del libreto de esta propuesta. Un texto inspirado en terribles acontecimientos y realidades que, como adelantábamos anteriormente, han vivido y continúan sufriendo dentro y fuera de nuestras frontera. En el primer monólogo, Urbano capta a la perfección un patrón de pensamiento enquistado en una sociedad pseudo moderna y algo periférica. Disfrazándolo de bizarrismo y con tintes costumbristas, se construye una narración que poco a poco deja ver el subtexto de un personaje cargado de prejuicios, carencias culturales y sobre todo de represión, algo que también observamos en la segunda pieza. Y precisamente con ésta es cuando estalla la bomba de “Disgusting”. Una de esas historias en la que nada es lo que parece y el espectador se queda helado ante el giro dramático y el perturbador devenir de los acontecimientos.

Como ya hemos dicho, la interpretación viene de la mano del propio Jose Urbano, Antonio Coronado y Aida Hermosilla. Esta última, además de dirigir el montaje, se gana el público para luego clavarle un aguijón envenenado casi sin pestañear. Sus ojos recuerdan a esas grandes actrices del cine negro y su trabajo interpretativo viaja entre una chica Almodóvar y una Carmina Barrios. Urbano y Coronado están más que perfectos en la piel de dos personajes difíciles de afrontar, de esos en los que se corre el riesgo de la sobreactuación. Lejos de caer en ello, ambos se muestran creíbles y sobrecogen a un mudo respetable.

En definitiva “Disgusting” es una patada necesaria en el estómago de aquellos que viven en mundos ficticios, hecha desde la más absoluta rebeldía y con un trabajo brillante por parte de sus integrante.

Puede verse los domingos de marzo a las 20:30h en la Sala Trovador.

 

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