Iaia. Memoria histórica

Cartel de "Iaia. Memoria histórica"

Cartel de “Iaia. Memoria histórica”

Cuántas veces me diría mi profesora de historia aquello de “hay que mirar al pasado para no cometer los mismos errores en el presente”, o alguna de sus variantes. Quizá con las hormonas preadolescentes, y ya más adelante completamente inmersos en materia, no terminábamos de comprender esta máxima que repiten los historiadores y que, como todo lo que se convierte en tópico, termina por no hacerse ni caso. Pero para eso están los años y la experiencia, para contarnos en primera persona lo vivido hace unos días y comprender que es mejor no caer más de una vez en la maldita piedra.

Hecha la introducción a esta crítica, debo agradecer a Miguel Pérez Valiente que nos recomendase “Iaia. Memoria Histórica”, obra de la que ya he empezado a hablar. Y le doy las gracias porque haciendo honor a su segundo apellido, hizo una recomendación arriesgada y no se equivocó. “Glosas Teatrales” es el blog de este amigo teatrero; advierto, lo que dice en relación a las artes escénicas, va a misa.

Iaia. Memoria histórica” presenta a Mercedes, una anciana que narra sus vivencias en la guerra y por supuesto, en una larga y agónica posguerra. Medio catalana y republicana, da voz a las personas de carne y hueso obligadas a vivir tiempos convulsos, y lo hace recordándonos que más allá de bombardeos que acabaron con pueblos, de las cifras de enterrados en fosas olvidadas que bailan según el que cuente, había gentes con nombre propio que sufrió algo que poco a poco se está enterrando. Y es precisamente en ese relato veraz y sincero en primera persona, donde radica el acierto de este montaje.

Alba Valldaura ha recogido el camino recorrido por su abuela en un texto exquisito que además dirige e interpreta. Alba no solamente cuenta la historia de su Iaia, o la de cientos de abuelas, si no la suya propia desde la perspectiva que marca el factor tiempo. El relato es emotivo, tierno y sincero, pero sobre todo es un retrato introspectivo, una crónica del sentir de una generación que poco a poco desaparece. Todo ello partiendo de un subtexto marcado por un ritmo in crescendo, donde lo que se dice no es una queja en voz alta, si no una concatenación de experiencias que dejaron un amargo poso.

Alba Valldaura. Imagen: iaiamemoriahistorica.com

Alba Valldaura. Imagen: iaiamemoriahistorica.com

Pero no solamente es una narración sobre la guerra, o sobre las penas de un bando u otro, “Iaia. Memoria histórica” toca otros aspectos como la violencia de género en tiempos donde ni siquiera ese nombre se conocía, sobre el ostracismo de personas ancianas cuya opinión o atenciones pasan a un segundo plano de prioridades, o la Barcelona charnega.

Como apuntaba anteriormente, Alba Valldaura, además de autora y directora, interpreta este monólogo, y vaya cómo lo hace. Al salir de la sala escuchamos a una persona decir con cara de asombro “¿quién es esta mujer?” Y es que el trabajo de esta actriz es absolutamente fascinante, y no solo por superar con gracia el difícil reto de meterse en la piel de una anciana siendo joven, si no por la fuerza y carisma que desprende, por cómo ofrece al público todo un espectáculo en el que incluye juegos de sombras y mímica. Maravilloso el descubrimiento de esta actriz.

Solo me queda decir que esta Iaia es una joya de la que uno se siente privilegiado al decir que la vio cuando estuvo programada en tal o cual sala. Estará en Kubik Fabrik el viernes 16 de enero a las 20:30 y sábado 17 y domingo 18 a las 19:30h.

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