Excítame: el crimen de Leopold y Loeb

Cartel de "Excítame: el crimen de Leopold y Loeb".

Cartel de “Excítame: el crimen de Leopold y Loeb”.

Ya sabéis que el terreno en el que nos movemos, y por tanto al que solemos dedicar nuestras críticas, es el del teatro alternativo, también llamado off por muchos. Si bien es cierto que de vez en cuando, si la ocasión lo merece, hablamos de algún montaje representado en espacios mayores. Tampoco los musicales son nuestra especialidad, y no sería honesto por nuestra parte juzgarlos más allá de razones superficiales como si nos ha gustado más o menos. En esta ocasión, y de ahí este preámbulo, vamos a hablaros de un musical que está a caballo entre el off y un teatro comercial.

Excítame: el crimen de Leopold y Loeb” (“Thrill me”) es un musical de pequeño formato cuyo libreto y música originales corren a cargo de Stephen Dolginoff. Después de su estreno en el Off-Broadway neoyorkino en el 2006, “Thrill me” se ha estrenado en países como Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá, Grecia, Reino Unido y Alemania.

Basada en hechos reales, la historia es la de dos jóvenes universitarios que en 1924 cometieron un terrible asesinato en la ciudad de Chicago. A Richard, obsesionado con las teorías del superhombre de Nietczche, le excita cometer pequeños delitos. Nathan, enamorado de él, le sigue a cambio de algo de cariño. Todo cambia cuando, aburrido de sus insignificantes actos vandálicos, Richard propone a Nathan asesinar a un niño al azar. Así, este musical no solamente narra los macabros acontecimientos, sino que se adentra en la enfermiza relación de dependencia y sometimiento que mantienen sus personajes.

Cabe destacar que el asesinato de 1924 inspiró el montaje teatral “La soga” y la posterior adapatación al cine que hiciera Alfred Hitchcock. Michael Haneke también se fijó en esta historia al dirigir “Funny Games”.

Imagen de "Excítame: el crimen de Leopold y Loeb".

Imagen de “Excítame: el crimen de Leopold y Loeb”.

Hechas las presentaciones, empezaremos diciendo que si ahora podemos disfrutar de ella es gracias a la adaptación que han hecho Pedro Víllora y Alejandro de los Santos. El libreto aborda, de una manera sencilla y realmente efectiva, la manipulación que es capaz de aguantar el ser humano cuando quiere satisfacer los deseos de otro, y por tanto, los mutuos. Así, se adentra en el terreno de las obsesiones a través del crimen, sirviéndose el uno del otro paralelamente.

Otro de los temas en los que ahonda, y quizá por ello esta historia ha inspirado tantos montajes en la ficción, es la infravaloración de la vida ajena por parte de unos adinerados jóvenes cuyo único motivo para matar fue el mero aburrimiento. Un reflejo de lo peor de la condición humana cuando la supervivencia o los problemas cotidianos sencillamente no existen.

Y todo ello bajo la excelente batuta de José Luis Sixto, quien se ha encargado de la dirección escénica. Además de guiar a los actores, de cuya interpretación hablaremos más tarde, Sixto es el reponsable de unas potentes imágenes que hacen gala de aquello del “menos es más”. Ayudado de pequeños elementos mantiene la tensión consiguiendo que la trama adquiera un ritmo ascendente y que el respetable se mantenga al borde de un precipicio. En este punto, llama la atención que su director emplee recursos visibles solo desde el bloque en el que uno se siente (hay tres, dos laterales y uno frontal), haciendo que cada espectador tenga una perspectiva diferente, aunque perfectamente entendible como un todo. Especial mención merece una cuidadísima iluminación a cargo de Juanjo Llorens.

Imagen de "Excítame: el crimen de Leopold y Loeb".

Imagen de “Excítame: el crimen de Leopold y Loeb”.

En cuanto a la parte musical, y vaya por delante nuestra ignorancia en estos derroteros, podemos intuir el buen hacer de Aday Rodríguez en la dirección musical, así como la música en directo que pone Aitor Arozamena. Canciones que, lejos de parecer empastes innecesarios para la comprensión del groso del texto, lo complementan resultando casi un poético hilo conductor.

David Tortosa y Alejandro de los Santos son los dos protagonistas de este thriller. Del primero de ellos destacamos un cuidado trabajo gestual para meterse en la piel de un personaje violento y manipulador, pero a la vez carismático e irresistible. Su intepretación recuerda a los actores del cine negro, de esos de mirada penetrante a través del humo de un cigarro oportuno. Por su parte, Alejandro de los Santos se enfrenta al personaje que a priori pudiera parecer menos agradecido. Sin embargo, lo dota de una contención y aparente fragilidad que recuerdan a un Norman Bates siempre a punto de derrumbarse. En algunas funciones en lugar de a Tortosa podéis encontraros a Marc Parejo

En definitiva, “Excítame: el crimen de Leopold y Loeb” es una impecable producción que una vez más viene a recordarnos que no son necesarios los fuegos artificiales para encontrarse una gran historia, medida en cada palabra, con unos actores perfectos y un giro dramático inesperado.

Puede verse hasta el 19 de octubre en la Sala II del Teatro Fernán Gómez.

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