No (me) abandones

Cartel de "No (me) abandones"

Cartel de “No (me) abandones”

Si algo venimos observando dentro del mundo del teatro off, como ya apuntó José Antonio Alba en este estupendo artículo, es que en ocasiones se ha convertido en una copia en miniatura del teatro más convencional. Como dice Alba, las caras entre el público de las pequeñas salas se repiten, pero también nos encontramos un fenómeno similar en cuanto a proyectos se refiere. Se echa en falta un apoyo a nuevos autores, nuevos intérpretes dirigidos por aquellos que llevan tiempo intentando hacerse oír. Si bien es comprensible que desde los espacios escénicos sea tarea arriesgada a juzgar por las trabas que vienen impuestas por instituciones y la casi insostenibilidad de este mundo, aunque esto merece otro debate.

Dicho lo cual, es de agradecer que una sala como Espacio Labruc haya apostado por una compañía joven y haya programado “No (me) abandones”, montaje que ocupa nuestra crítica de hoy.

No (me) abandones“, según indica el propio actor, nace de la lectura de “Éramos unos niños” de Patti Smith, una autobiografía en la que narra los primeros años en Nueva York, ciudad en la que convive con el fotógrafo Robert Mapplethorpe en el mítico Chelsea Hotel. El libro de Smith, y la afluencia de artistas de diferentes disciplinas que caracterizaron al hotel Chelsea, han servido de inspiración en esta obra, pues cabe aclarar que no se trata de una adaptación.

La historia gira en torno a cinco personajes, cinco jóvenes con un lenguaje común y un sueño compartido: el arte. Sarah es poeta, Eddie autor y director de teatro. Ambos mantienen una relación con Robert, un fotógrafo complicado. Leo pinta, pero sobre todo le pesa como una losa el nombre de su madre, una artista de renombre. Effy, por su parte, es una de esas chicas desbordante de energía que anhela ser actriz. Todos conviven en el hotel Chelsea, y todos ponen su talento a cambio de un alojamiento.

Imagen de "No (me) abandones)".

Imagen de “No (me) abandones”.

Este es el eje que atraviesa la propuesta de Juan Jiménez Estepa. El dramaturgo y director andaluz firma un texto cuajado de imágenes poéticas y de gran sensibilidad, uno de esos libretos que huyen de la prosa fácil y llegan, al menos al que escribe. Resulta un acierto una estructura narrativa atemporal, en la que el espectador se cuela como boyeur en el interior de las habitaciones, en el interior, a fin de cuentas, de lo más profundo de sus personajes. En este aspecto, cabe destacar las delirantes escenas cómicas que destensan un texto fundamentalmente dramático. Llama la atención una peculiar forma de dirección que no sigue unas directrices lógicas, suponiendo un ejercicio metafórico que acompaña a la lírica del texto. Me van a perdonar los puristas, pero en la puesta en escena e intimidad, “No (me) abandones” recuerda en ocasiones a “La función por hacer” de Miguel del Arco.

Conforman el reparto unos desconocidos y jovencísimos Jorge Marco, Carmen Romero, Daniel Oliva, Rafa Muñiz y Julia Olivares. Un grupo de actores algo amateur en el que brilla con luz propia el bando femenino (como en la vida). Atentos al buen hacer y a la mirada de comerse el mundo de Carmen Romero. Uno tiene la impresión de encontrarse frente a un animal herido que ya ha pasado por varias vidas. Sus ojos y su voz cautivan, y desde aquí solo deseamos que siga formándose, porque de ser así, puede dar muchas alegrías a la profesión. Algo similar ocurre con su compañera Julia Olivares, cuyo magnetismo se hace evidente en un público embelesado. Vaya por delante que el calificativo amateur que encabeza este párrafo está libre de toda carga peyorativa, pues quizá sea este uno de los puntos fuertes para meterse en la historia de unos personajes que, al fin y al cabo, no dejan de ser adolescentes.

Para concluir, “No (me) abandones” es una obra con un texto muy cuidado y un cartel de actores que aportan naturalidad y frescura a un montaje muy bien dirigido. Además, supone una declaración de intenciones de su autor, del que estamos seguros veremos nuevas historias pronto.

Puede verse en Espacio Labruc los viernes a las 22:30h.

Anuncios