Smiley

Cartel de "Smiley"

Cartel de “Smiley”

Desde un tiempo a esta parte, los programadores y responsables de las salas madrileñas se han dado cuenta del prolífico talento de los autores y directores catalanes. Prueba de ello es el éxito que “Smiley“, de Guillem Clua, ha cosechado en las primeras fechas del recién inaugurado espacio off del Teatro Lara.

Pongámonos en antecedentes. Desde su estreno allá por 2012 en la Sala FlyHard de Barcelona, este montaje se convirtió en un auténtico must de la cartelera catalana agotando cada función y pasando por varios espacios de la ciudad. El “boca a boca” ha sido el gran aliado de esta obra que ha cautivado a público y crítica, consiguiendo tres Premios Butaca y el Premio a la Mejor Obra del año de The Out. Dado este exitoso recorrido no era de extrañar que inevitablemente aterrizara en la capital, y como así adelantábamos, desde el cinco de septiembre puede verse en la sala off del mítico Teatro Lara.

La historia de “Smiley” es la de cualquier relación de pareja con algunas idas y venidas, es decir, estamos ante una comedia romántica como las de toda la vida. La única particularidad, si es que a estas alturas puede llamarse así, es que en dicha pareja los implicados son dos hombres. Y es aquí donde reside la maestría del texto de Guillem Clua, quien a través de la parodia dibuja un riguroso retrato de algunos estereotipos gays, consiguiendo al mismo tiempo una fotografía de esos sentimientos universales que caracterizan a cualquier historia de amor.

Ramon Pujol

Ramon Pujol

El libreto de Clua, quien también se encarga de la dirección, es sencillamente perfecto, y decimos sencillamente, porque como suele ocurrir cuando una propuesta resulta redonda, se debe a la escasez de elementos que impiden la vista de lo esencial. Una historia de dos personas aparentemente opuestas que se enamoran, eso es todo. De esta simplicidad se nutre Clua y elabora toda una oda a la contradicción humana cuando hablamos de estar en pareja. Con un ritmo frenético que se advierte en un impresionante monólogo inicial, “Smiley” no solamente va desgranando una consecución de clichés de la comunidad gay, sino que de una manera muy “de verdad” viene a recordar lo estúpidamente inseguros que todos nos hemos vuelto alguna vez cuando nos hemos enamorado.

Entre tanto, hay lugar para las redes sociales, los nuevos métodos para ligar (o follar) a través del móvil, o un repaso por los lugares de moda de Madrid, muy bien adaptado respecto a la versión catalana, por cierto.

Además, como espectador es de agradecer que de vez en cuando el autor no intente condensar en hora y media su ideario moral, político o religioso (que casi siempre viene a ser lo mismo) y se centre simplemente en hacer disfrutar al respetable. Uno no puede sino agradecer que no le intenten adoctrinar o que el espectáculo se convierta, cuanto menos, en una especie de panfletillo. En este sentido, “Smiley” cumple con creces su cometido, resultando una comedia deliciosa.

Aitor Merino

Aitor Merino

De las interpretaciones solo podemos decir que son brillantes. Dos grandes actores que de nuevo ponen de manifiesto el gran talento interpretativo que tenemos en la escena nacional. Lo que hace Ramon Pujol es soberbio, un excelente ejercicio interpretativo que atrapa y cautiva a un público que se entrega a él desde el primer monólogo. ¡Y qué monólogo! Rara vez el que escribe ha visto al respetable estallar al unísono en aplausos a escasos minutos del comienzo de una obra. Pujol se muestra fragil, altivo, cariñoso, seductor o bobalicón casi sin despeinarse.

No se queda atrás el polo opuesto de este binomio, Aitor Merino. El actor vasco despliega una retahíla de habilidades para la comedia, una lección de buen hacer y de energía desbordante. Es increíble verle convertirse en varios personajes a la vez (a lo mejor cuento más de lo que debiera) en ciertos momentos de la trama.

“Smiley” tiene, en resumidas cuentas, todos los ingredientes que conjugan tan armoniosamente que hacen que el resultado pase de ser una buena comedia, a ser una gran comedia.

Puede verse en el Teatro Lara los sábados a las 21:25h y los domingos a las 19h.

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