Lo que nunca contó Isabella Mas

Cartel de "Lo que nunca contó Isabella Mas"

Cartel de “Lo que nunca contó Isabella Mas”

Cuando a uno le proponen la idea de ir a ver un recital de poesía le viene a la mente algo así como un acto solemne, cuando menos serio. Claro que empiezas a dudar cuando te dicen que dicho espectáculo poético tiene lugar en un antiguo burdel del barrio de Lavapiés. La curiosidad y cierto interés por acercarte a otras disciplinas en las que nunca has llegado a sumergirte comienzan a hacer que la ocasión puede acabar siendo una experiencia, y como tal, corres el riesgo de que sea un fiasco o por el contrario, resulte una de esas veces en las que la sorpresa supera a las expectativas. Esto último fue lo que nos pasó con “Lo que nunca contó Isabella Mas“, un recital dramatizado del poemario de Conchita Piña que se representa en El burdel a escena.

Margarita hereda en Lavapiés la casa de su abuela, Isabella Más. Allí descubre, oculto en un baúl, un poemario de esta enigmática poetisa de la que la historia de la literatura recoge escasos documentos: apenas unos cientos de versos y algunos testimonios que la relacionan con las primeras manifestaciones vanguardistas de principios del XX. Gracias a la lectura de estos poemas, Margarita se despierta del letargo en el que vivía, y consigue apartar el dolor y la timidez de su vida para darle paso a la felicidad. Esto lo consigue desdoblándose en dos voces poéticas que dan vida a los secretos más íntimos ocultos en los versos de Isabella.

Este es el punto de partida, que aún sin ser contado estrictamente, pone al público en situación para adentrarle poco a poco en el universo lírico de su protagonista, o protagonistas, según se mire. Un sutil y teatral comienzo que pone los primeros puntos sobre las íes, y es que, como decíamos, no se trata de una mera lectura. Bajo la dirección de Doriam Sojo, la propia Conchita Piña, acompañada de Luz de Paz, te llevan de la mano por un viaje por las palabras a lugares muy comunes para el ser humano. La mirada cercana que se clava a escasos centímetros acompañada de versos hace que uno descubra nuevas formas de contar historias, quizá más cercanas a un sentimiento concreto, a un instante, que a una narración con inicio y desenlace. Una eficaz dirección en la que la tenue iluminación y la utilización del espacio hace que el ritmo no decaiga y la atención se mantenga intacta.

Conchita Piña

Conchita Piña

Como hemos apuntado al comenzar, nunca hemos hecho demasiado caso a la poesía, por que habrá a quienes les parezca arrogante que juzguemos el poemario del que hablamos. No obstante, sí podemos contar lo que nos mueve, aquello que nos llega y hace que nos situemos en espacios o acontecimientos vividos, al fin y al cabo ¿no es eso el arte? Dicho esto, nos parece adecuado plantear algunos de los aspectos fundamentales de la poesía de Conchita Piña. Lo cierto es que se trata de poemas bastante contemporáneos que tocan una realidad muy palpable, situaciones que a todos nos son habituales. El amor, y sobre todo el desamor, atraviesan los versos de Piña, pero también la sexualidad, la ironía, los miedos, las rutinas, la soledad, el consuelo o la liberación. Todo ello con un punto femenino y canalla, pero sobre todo sin grandes rimbombancias.

Tanto Conchita Piña como Luz de Paz están muy acertadas en su manera de recitar, de actuar estos poemas. Están frescas, ácidas e ingeniosas, como si estuvieran inventando versos sobre la marcha. Huyen de las palabras engoladas, de los finales en los que se deja caer la última letra con decadencia, de todo lo que suene a impostado, y eso es algo que el respetable agradece.

“Lo que nunca contó Isabella Mas” es más que un recital de poesía, son cincuenta y pocos minutos en los que uno se deleita con la sencillez de las palabras y el ingenio de quien las teje. Un rato en la intimidad, casi como una sesión de arte compartido, como en aquellos locales a puerta cerrada de otros tiempos. Un vino y el libro de poemas como regalo completan esta experiencia que merece la pena rescatar.

Puede verse en El Burdel a escena los martes de junio a las 20:30h. Y para que os pique el gusanillo os dejamos uno de los poemas que nos ha gustado especialmente:

MICRORROMANCE EN EL TEATRO

¿Es ahora cuando toca lo del beso?
¿O tenemos que esperar al entreacto?
Mira que Julieta se nos muere,
que la cosa está por acabarse y yo
me aburro, pierdo el interés y la paciencia
—y no te hablo del drama—.
Ya me estoy oliendo la tragedia:
¡verás como al final
me quedo con las ganas!
(Tensión. Pausa dramática.
Me digo.) ¡Telón en esta farsa!
«Disculpe, caballero
que me hago un mutis».
Aquí, si no cambia el argumento,
se acabó, por el momento, lo que se daba.

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