La Venus de las pieles

Hoy estamos felices de poder presentaros una nueva sección en Mi Butaquita: “La Pluma Invitada“. Como ya habréis supuesto, se trata de ofrecer una nueva perspectiva teatral a través de los ojos de un invitado. Hemos querido enriquecer el contenido del blog mediante las experiencias teatrales de amigos del mundo del teatro y estamos seguros de que aportarán una visión mucho más amplia e interesante.

Para la inauguración de esta sección contamos con un padrino de excepción, Alejandro Melero. Este joven almeriense es autor de títulos como “Nuestro Hermano” o “Clímax!”, ésta última lleva más de un año en cartel. También destaca en el terreno de la dirección con “Una vida perfecta” de Paco Rodríguez. Melero se doctoró en Estudios Cinematográficos por la Universidad de Londres y habitualmente publica ensayos tanto nacional como internacionalmente.

Fuimos con Alejandro a ver “La Venus de las pieles” al Matadero de Madrid y esta es su crítica.

LA VENUS DE LAS PIELES

Por Alejandro Melero

Cartel de "La Venus de las Pieles"

Cartel de “La Venus de las Pieles”

El pasado 7 de mayo se estrenó en el Matadero “La Venus de las pieles“, del dramaturgo estadounidense David Ives. La obra ha sido uno de los éxitos internacionales más importantes de los últimos años, y una de las pocas que en su paso por Broadway pudo competir con la omnipresencia del musical, que en la última década ha copado la cartelera neoyorquina hasta casi monopolizarla. A pesar de la relevancia de Ives en el panorama internacional (sus piezas cortas deben contarse entre lo mejor de la dramaturgia reciente), su obra es desconocida en España. Sus trabajos para el teatro musical le han valido reconocimiento en todo el mundo. Los espectadores de Madrid deben estar agradecidos a la red pública por esta oportunidad, porque seguramente este imprescindible texto no habría llegado a España en otras condiciones, o tendríamos que haber esperado mucho más tiempo.

El estreno de “La Venus de las pieles” sirvió para confirmar lo que se venía oyendo sobre este montaje desde hace unas semanas. Primero, que fortalece a Clara Lago como una de las actrices más importantes de su generación. Es muy afortunado que su validación en las tablas coincida con el fenómeno de “Ocho apellidos vascos”. Su interpretación de Vanda roza el virtuosismo. Es un papel jugosísimo, y la actriz lo sabe. Hace un trabajo de papiroflexia: usa a su Vanda como si fuera una hoja de papel a la que dar mil formas: primero la de una actriz alocada, después una aristócrata del siglo XIX, más tarde una mujer poderosa… En el último tramo, su hoja de papel marcada por tantos cambios de forma, al borde de la destrucción, queda como reflejo y testimonio de un personaje que conviene no terminar de entender. El trabajo de Diego Martín es igual de arrebatador, generosísimo, y si quedara algo ensombrecido sería por la inconmensurabilidad de su compañera.

Clara Lago y Diego Martín en una escena de la obra. Imagen: Roberto Álamo

Clara Lago y Diego Martín en una escena de la obra. Imagen: Roberto Álamo

Además, “La Venus de las pieles” confirma a David Serrano como el gran autor del teatro comercial español. Serrano es ya más un hombre de teatro que de cine. Seguramente sea la personalidad más exitosa en el panorama teatral actual, al menos en lo que se refiere a su aceptación entre el público. Si recordamos que sus logros en el musical (sobre todo “Hoy no me puedo levantar”) no tienen precedentes, entendemos la lógica de que haya sido él el encargado de traerse el texto de Ives. Y sus elecciones son correctísimas: uso claro de los distintos espacios escénicos, composiciones visuales justas y justificadas, confianza en los personajes y quienes los interpretan.

En definitiva, otro regalo más dentro de esta estupenda temporada teatral, y un ejemplo perfecto de la importancia de tener un teatro público cuidado y cumplidor con sus funciones (acercarnos los más relevantes textos de fuera debería ser una de las principales) y con su público.

“La Venus de las Pieles” puede verse en Las Naves del Español – Matadero, del 7 de mayo al 15 de junio.

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