Lavar, marcar y enterrar

Cartel de "Lavar, marcar y enterrar"

Cartel de “Lavar, marcar y enterrar”

Estos días la cartelera madrileña ha vivido un boom de estrenos con motivo del arranque del festival Surge, un fin de semana movidito en el que hemos estado de sala en sala disfrutando como nunca del teatro off. Sin embargo, tanto ir y venir nos ha robado más tiempo del que deseábamos y ha sido algo complicado hablaros sobre algunos montajes que habíamos visto poco antes. Por eso, hoy queremos hablaros de una propuesta que nos pareció de lo más interesante: “Lavar, marcar y enterrar. Historias de una peluquera en serie“.

Con este título uno puede imaginarse dos cosas: que algo turbio esconde la peluquera en cuestión (por aquello de “en serie), y que va a haber pelos por todos lados. Con ambas suposiciones se está en lo cierto, pero lo que no esperas es que todos esos pelos son de los clientes que han ido a arreglarse la cabellera a la peluquería en la que se desarrolla esta peculiar historia. En efecto, los espacios escénicos están cambiando y en ocasiones como esta, adaptándose fielmente a la trama.

La peluquería Corta Cabeza es el lugar elegido, y lo cierto es que se convierte en un personaje más dando mucho juego por la disposición del espacio. En este aspecto, debemos resaltar que pese a ser un lugar que a priori no está pensado para llevar a cabo un espectáculo, tiene muy buena visibilidad y los asientos resultan más cómodas que algunas salas.

Adentrémonos pues en el meollo del asunto, en esta peluquera en serie y sus secuaces. “Lavar, marcar y enterrar” es una de esas obras en las que si cuentas demasiado corres el riesgo de desinflar el factor sorpresa, por lo que intentaremos ser breves diciendo lo esencial para que os pique la curiosidad. Lucas y Verónica, dos jóvenes y torpes ladrones, atracan la peluquería de  Gabriela, con ella y su neurótico empleado dentro. El sótano y el secreto que aparentemente guarda es el motivo por el que los atracadores están allí. Lo que no saben es que tanto la dueña del negocio, como las paredes que la han visto sobrevivir durante años, les depararán giros inesperados.

Juanma F. Pina escribe y dirige un texto divertido y mordaz que, a juicio del que escribe, bebe de Tarantino y Almodóvar. La obra se define como “una comedia de balas, calaveras y pelucas”, háganse una idea. Y cito estos referentes porque si algo tiene L.M.E es que resulta ser tremendamente cinematográfica en su narración. F. Pina lo consigue a través de flashbacks y con escenas en las que unos personajes no saben lo que otros hacen pese a estar juntos, y lo hace con un equilibrio perfecto entre el libreto y la puesta en escena. El espectador asiste a una comedia negra con un baile de entradas y salidas de esas en las que siente que perderse algún detalle será catastrófico.

Juanma F. Pina, autor y director de la obra

Juanma F. Pina, autor y director de la obra

A pesar de que el escenario y la historia podrían haber dado lugar a un descontrol de pelucas cayendo en ese término que tanto me gusta que es “mamarrachismo”, hay un correcto ejercicio de contención en el que la comicidad y el buen hacer ganan al casposismo de montajes similares.

Pero no piense el lector que toda esta locura del encierro y los secadores se queda en la frívola carcajada, pues como suele pasar en las buenas comedias, los personajes tienen vidas un tanto mediocres que les hacen cometer locuras. La lucha infatigable de una mujer por mantener lo que con tanto trabajo ha levantado, la falta de oportunidades de una joven generación o los sacrificios que el amor obliga se abordan a través de los cuatros protagonistas.

El reparto está acertadísimo, resultando un conjunto equilibrado en el que cada uno destaca cuando tiene que hacerlo. Victoria Mora encarna con carisma a una mujer de vuelta de todo, y lo hace con calma, con sosiego. Danai Querol y Juan Caballero (al que entrevistamos recientemente) consiguen empastar perfectamente como pareja creando momentos tensos y también tiernos. Quizá el personaje que más risas provoca sea el de Mario Alberto Díez, escrito con maestría e interpretado de igual manera por un actor que da muestras de una enorme vis cómica.

“Lavar, marcar y enterrar” es, sobre todo, una experiencia teatral desde el primer minuto de función. Una experiencia muy divertida y mordaz que se agradece, y más cuando uno quiere pasarlo bien sin tener que asistir a una retahíla de chistes de Lepe.

Puede verse en la peluquería Corta Cabeza (C/Corredera Baja de San Pablo, 47) los viernes y sábados a las 22h y domingos 20:30h. Reservas en el 668 809 827.

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