Miliciano

Cartel de "Miliciano"

Cartel de “Miliciano”

Llevábamos tiempo queriendo hablaros de una obra que, tras haber estado en el off madrileño, y una gira por salas de otras provincias, vuelve a la capital. Una vez encontrada la ocasión, os contamos las impresiones que nos causó “Miliciano” y el buen sabor de boca con el que uno sale tras verla.

“Miliciano” es un montaje de Varia Invención, una asociación cultural de jóvenes talentos que han unido sus fuerzas para sacar un proyecto en común adelante. Así, desde el esfuerzo, el respeto y las ganas de contar historias de calidad, nace la obra que hoy nos ocupa, y todos esto se nota en el resultado final.

La historia gira en torno a Francisco Redondo, un miliciano que, habiendo desertado del bando franquista, cuenta sus experiencias en la Guerra Civil desde el bando republicano. Como el propio equipo de Varia Invención ha definido, es una suerte de “Esperando a Godot” extrapolado a una de las etapas más oscuras de la historia de nuestro país. Un sencillo y humilde chaval de pueblo que, como tantos, se ve obligado a participar en una sinrazón de miseria, muerte, agonía y olvido.

Joaquín Blanes, quien además dirige, es el encargado de la dramaturgia. Blanes ha escrito un texto tierno y duro a partes iguales que viaja entre la comedia y el drama con la facilidad con la que las armas apuntaban en la escabrosa situación contada. Podría haber sido un discurso político teñido de un color u otro, pero va más allá, sirviéndose del individuo con nombre propio como vehículo para contar la soledad y el miedo de aquellos hombres que sobrevivía, que esperaban en el olvido generalmente al peor de los finales. Pero además de echar la vista atrás, uno no puede si no realizar un ejercicio de reflexión de cuántos Paquitos Redondos quedan, a lo mejor no en nuestro país, pero si en algún lejano, o cercano.

Imagen promocional de "Miliciano"

Imagen promocional de “Miliciano”

Cuenta el autor que a medida que avanzaba en la creación, la imagen del miliciano de Robert Cappa cada vez se le hacía más visible. Un soldado cuyo único final posible e inevitable era perder. Una foto que ha sabido reflejar en la penumbra de las reflexiones del personaje, en su miseria en el vestir y con apenas una lata de sardinas para pasar el día. Además, a través del amor epistolar, las ilusiones y sueños de una generación de hombres se van enterrando en las palas de tierra de las trincheras.

La interpretación de Jesús Redondo en este monólogo es impecable. Se enfrenta al texto de un modo humilde, sin grandes aspavientos. Caracteriza su trabajo una hermosa ternura que hace que el público no pueda quitar una pequeña y triste sonrisa de los labios. Un trabajo estremecedor y muy cálido de los que no puedes dejar de admirar.

Cabe destacar en esta crítica la sencilla pero efectiva escenografía de Sara Vidal que cubre el ambiente de un embriagador aroma a tierra, a trinchera, a fosa…

Miliciano” es una pieza de un gusto exquisito con un excelente ritmo in crescendo que el respetable disfruta viendo, porque en definitiva, es lo que el teatro necesita, historias pequeñas de gente grande. “Miliciano” puede verse en Espacio Cultural La VIctoria – Sala Samotracia, los domingos 6 y 13 de abril a las 18:30h.

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