Lo esencial es invisible a los ojos

lo esencial es invisible a los ojosEscucho una versión de “Volver”, el famoso tango de Gardel, y se me viene a la cabeza casi al instante que tengo que escribir una crítica. Curiosas las conexiones que hace nuestra mente, una palabra y una melodía que vienen a traerte una imagen. Quizá haya sido eso lo que ahora me devuelve “Lo esencial es invisible a los ojos” después de haberla dejado reposar en mi cabeza, de sentir que algunos momentos me remiten a ella.

Lo esencial es invisible a los ojos“, ya lo he dicho, es el título de la nueva obra de Jota Linares que se presentó el pasado sábado en Nave 73, una sala que quizá viene a coger el testigo de Garaje Lumiere a juzgar por las similitudes en cuanto al espacio que guardan entre sí. Pero además, al igual que lo hiciera la mítica sala del caballito que fumaba en pipa, comienza a destacar por la calidad de la programación, como así demuestra la historia que me ocupa en esta crítica.

Una carretera y dos jóvenes son el punto de partida. Santi hace autostop para ir al sur con una mochila y un curioso letrero en un cartón como únicas pertenencias. Celia también hace dedo al otro lado de la carretera, solo que en dirección contraria, hacia el norte, pues en este sentido hay más horizontes que atravesar y más tierra para huir. Él quiere ser escritor, ella actriz. A partir de esta situación se plantea una relación de pareja que el espectador observa cómo se desarrolla a lo largo de los años. El devenir de dos personas, una cuyos sueños se cumplen con la publicación de una novela de éxito, otra condenada a permanecer en la sombra esperando, siempre esperando.

El texto de Jota Linares, quien también se pone al frente de la dirección, aborda con dureza las historias de amor que más allá del desgaste de la constante tiempo, se ven azotadas por la virulencia de los factores externos, ocasionados casi siempre por decisiones de carácter interno. Palabras con garra, escenas que van calando en un público que no puede sino compadecerse de estos dos personajes y de su planeta.

Personajes que no solamente hablan de sí mismos, ya que Linares se sirve de ellos como parapeto para mostrar un país que se tambalea, en el que los principios parecen ser los indicados por radicales ídolos de opinión. En este punto, cabe destacar la feroz y valiente crítica que este libreto supone a lo más rancio de algunos medios de comunicación respaldados por la extrema derecha y una dudosa moral cristiana que no hacen sino alentar las fobias y la discriminación más violenta.

Los miedos, la autodestrucción, la lucha que pierde el sentido y deja atrás algunas víctimas, el peligro de alcanzar temerosamente los sueños, los reproches, los síes que deberían haber sido noes y viceversa, el sacrificio, son algunos de las piezas que van tocándose en esta partitura.

esencial es invisible a los ojos

Si el autor merece alabanzas, no se quedan cortos sus actores. Un excelente trabajo llevado hacia lo sutil, hacia la piel del personaje, casi como una caricia interpretativa. Edu Ferrés dota a su Santi de una evolución que sorprende, en un ascenso paulatino desde la inocencia inicial al más profundo amargor y desequilibrio de la madurez. Por su parte, Reme Gómez hace suyo un personaje que a priori podría interpretar cualquier actriz, pero que como ella demuestra, es un universo de contradicciones y sensatez que se vislumbra desde el inicio. Gómez se enfrenta a ella y la colma de carisma, arrolladora y frágil.

En cuanto a detalles más técnicos, resulta muy efectiva tanto la iluminación como la austera pero bella escenografía. Con apenas unos cuantos elementos de atrezzo uno es capaz de meterse de lleno en el microcosmos de los protagonistas. Mención especial merecen las grabaciones que van sucediéndose entre un acto y otro, que por la parodia que suponen provocan alguna que otra risilla de indignación.

Lo esencial es invisible a los ojos” viene a recalcar que estamos ante un joven autor con un estilo muy definido que se aleja de la corriente naturalista de narraciones cotidianas tan de moda últimamente, y bajo la humilde opinión del que escribe, destinado a convertirse en un excelente contador de historias. Historias de chicas que montaban a caballito por carreteras secundarias.

Puede verse en Nave 73 los sábados y domingos de marzo a las 20h.

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