Primas de riesgo, mujeres en verso

Susana Abaitua y Ione Irazabal

Susana Abaitua e Ione Irazabal

Una de las grandes cosas que nos ha dado el hecho de abrir un sitio dedicado al teatro en un mundo tan impersonal como es internet, irónicamente, es haber conocido personas que llevan a cabo trabajos sobrecogedores. Eso, en algunas y especiales ocasiones, conlleva que esas mismas personas te inviten a disfrutar, en pequeños e íntimos actos para amigos, del proceso de trabajo que con mimo llevan meses fraguando en sus artesanos talleres; porque no nos olvidemos, el teatro es un oficio que, pese al siglo XXI, lo siguen forjando los artesanos. Algunos, mejor dicho algunas de esas artesanas, se han juntado en la compañía de teatro Primas de riesgo, de la que ya pudimos ver su anterior montaje “Naces, consumes, mueres”. En esta ocasión nos abren las puertas y nos invitan a ser testigos de un “work in progress” con unos cuantos privilegiados que, atónitos como nosotros, contemplan la inmensa labor de un grupo de mujeres de gran talento. Nos muestran parte de “El mágico prodigioso” de Calderón de la Barca, un montaje que comenzó a gestarse hace ya dos años.

Carmen Valiente y Esther Acevedo

Carmen Valiente y Esther Acevedo

Karina Garantivá, directora del proyecto, cuenta que a pesar de que en las escuelas de interpretación el número de mujeres matriculadas es mayor que el de hombres, tras terminar los estudios, este dato se invierte y son ellos los que predominan tanto en los personajes de las obras, como en la dirección y producción. Por otro lado, se da la circunstancia de que en el teatro del siglo XVII, hasta los personajes femeninos eran interpretados por hombres, por lo que históricamente, se ha negado a las mujeres multitud de personajes y textos. Ante esta realidad, Primas de riesgo decide levantar una obra de Calderón con ocho mujeres interpretando todos sus personajes, en su mayoría hombres. La historia gira en torno a Cipriano, un filósofo pagano obsesionado con llegar a conocer la verdad última de las cosas. Un día recibe la visita del Demonio, con el que entabla una encendida discusión intelectual. El diablo, tras ser derrotado en la pugna dialéctica, hace que su contrincante se enamore perdidamente de Justina, una joven cristiana. Cegado por la pasión, Cipriano ofrece su alma a cambio del amor de la joven sellando con su sangre un pacto con el demonio; sin embargo el pacto finalmente no llegará a cumplirse debido a que la firmeza de Justina logra frustrar los propósitos del Maligno al ejercer su libre albedrío.

Pepa Durá y Vanessa Vega

Pepa Durá y Vanessa Vega

En seguida observamos que “El mágico prodigioso” no es un texto fácil, y tampoco es una historia de capa y espada más del autor, pues además es un libreto de gran contenido filosófico que ahonda en la naturaleza misma del ser humano. Una complejidad que a través de lo que se vislumbra como una excelente dirección, ayudada por Eva Egido, juega a favor de este grupo de actrices dotando a la historia de unas imágenes bellas, ricas en recursos escénicos. Una impecable puesta en escena que empieza ahora una fase de exploración plástica antes de su estreno en junio, aunque a juzgar por lo visto, intuimos que las escenas que se preparan se grabarán en las retinas. A este proyecto, autofinanciado a través de iniciativas como el crowfunding, la inestimable colaboración de un amplio grupo de personas que aporta sus conocimientos, y actividades como mercadillos, se ha unido la directora de verso Karmele Aramburu. Como experta en lírica (dirige la Academia del Verso de Alcalá de Henares), se ha encargado principalmente de que el ritmo de la métrica no se pierda. Nos comenta que en la prosa, hay frases que pueden caer más que otras, sin embargo en el verso, cada palabra, cada sílaba está medida y dotada de significado propio, por lo que la musicalidad no puede perderse. Por supuesto, también ha sido importante, mediante la manera de recitar, trasladar un texto barroco escrito hace cuatrocientos años a la cotidianeidad actual. Ardua y admirable es la labor que realiza en este aspecto.

María Herrero y Fredeswinda Gijón

María Herrero y Fredeswinda Gijón

La interpretación corre a cargo de ocho actrices que forman una comunión perfecta, siendo cada una de ellas personajes diferentes, y todas el demonio. Actrices que hacen que las palabras cobren una fuerza y sonoridad perfectas. Están fieras, sutiles, violentas, sabias, cómicas, es lo que tiene un clásico. Ellas son Ione IrazábalCarmen Valiente, Esther AcevedoVanessa Vega, María HerreroFredeswinda GijónPepa DuráSusana Abaitua. Uno no puede si no pensar que lo que se traen entre manos estas Primas de riesgo es teatro con mayúsculas, teatro grande. Un esqueleto que ha ido formándose a base de la calidad de los músculos que lo cubren, del talento de la interpretación, la dirección, vestuario, escenografía, dirección de verso, etc. Gracias a esta gran compañía por invitarnos a participar en este diálogo que mantienen con el arte, y sobre todo, por el compromiso que mantienen con la búsqueda de nuevas fórmulas escénicas y darlas a conocer en estas pequeñas muestras de la construcción de sus proyectos. Gracias además por abrirnos las puertas de su casa y, sin miedo, dar a conocer el diamante en bruto que poco a poco van puliendo.

La compañía Primas de riesgo

La compañía Primas de riesgo

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