Intimidad

Cartel de "Intimidad"

Cartel de “Intimidad”

De sobra es conocida la predilección del público por las comedias, igualmente que conocida es la prioridad de los programadores de salas y teatros por este género. Pero como espectador, entre comedia y comedia, entre risas y frivolidades, uno también agradece toparse con un buen drama que durante un rato, o durante unos días, o al menos un instante, haga moverse unos cuantos grados los cimientos del corazón. Y a juzgar por el público que fue a ver “Intimidad” el pasado sábado, creo necesario destacar que éste también demanda otros géneros.

Dicho esto, comenzaré agradeciendo a la Sala TÚ la valentía de programar historias crudas y reales en las que prima el texto y la interpretación, sin artificios, mostrando el teatro de una manera más pura. Gracias.

Intimidad” es una obra directa, clara y sobre todo real en la que cuatro personajes desnudan su alma, mostrando su fragilidad a la vista del mundo, haciendo partícipe a éste de eso tan preciado que llamamos intimidad. Ya el olor a tierra que desprende el manto que cubre el escenario es presagio de que lo que va a suceder tiene que ver con las raíces, con una historia terrenal. La cita “con los pies en la tierra” cobra un sentido amargo despojado de cualquier ilusión.

Iván Ruiz Flores firma un texto de gran dureza en el que a través de la mirada de estos cuatro personajes profundiza fundamentalmente en las relaciones familiares y cómo las situaciones difíciles saca lo peor y lo mejor del ser humano. La narración va atrapando desde el instante en que comienza, seguramente debido a la naturalidad de las palabras, a la sencillez con la que están dichas. Dejando atrás las pretensiones, el lenguaje es directo y los mensajes concisos, casi como si no hubiese tiempo para decir más cosas que las estrictamente necesarias, y de la manera más clara.

El instinto de supervivencia, el tira y afloja entre padres e hijos, las piezas claves del puzzle que supone una familia, en la que la pérdida de una de ellas supone la ausencia del todo, la decadencia o los sentimientos que no verbalizamos, son algunos de los grandes temas que sobrevuelan en esta historia.

Imagen de "Intimidad"

Imagen de “Intimidad”

Ruiz Flores también dirige la obra, y lo hace con maestría, pues cada cosa está en su sitio en este montaje. Y esta frase hecha no es una mera coletilla que se permite el que escribe, si no una máxima que impera en la dirección. Merece especial mención la manera en la que los personajes hablan acorde a sus experiencias vitales, a su edad, a lo que están narrando. Puede parecer ésto una obviedad, pero viendo los diferentes relatos y la manera en la que son contados, engrandece el conjunto y eso, se valora.

Había pensado dedicar un párrafo a la interpretación de cada uno de los cuatro actores, pero sería difícil destacar las virtudes de unos frente a otros, o dado el soberbio trabajo de todos ellos, sería realmente fácil caer en la repetición de halagos. Carmen Mayordomo, Rikar Gil, Claudio Sierra y Nahia Láiz desbordan pasión, angustia, dolor, carisma en cada uno de sus mínimos pero perfectos gestos. Sus miradas dicen, casi imperceptiblemente cada pinchazo en el corazón que provocan los recuerdos vividos.

Es posible que al leer esta crítica al lector le falten datos sobre la sinopsis de este drama, pero es necesario para mantener vivo el factor sorpresa, para dejar que los personajes vayan desnudando su alma, contando su historia y que vayan tirando de un hilo argumental con un principio y un fin, y vaya fin.

Intimidad” es una verdadera maravilla, es teatro en su más pura definición, llega a lo más profundo sin apenas darse cuenta. Es, en definitiva, un magistral ejercicio de buen hacer teatral.

Puede verse los sábados hasta el 1 de marzo a las 20:30h. en la Sala TÚ.

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