Amantes

Cartel de "Amantes"

Cartel de “Amantes”

Hace ahora 23 años, concretamente en el año 1991, Vicente Aranda estrenaba una de sus películas más aclamadas: “Amantes“. Inspirada en hechos reales, contaba la dura historia de tres personajes en el Madrid de la posguerra. Paco, un joven que acaba de terminar el servicio militar llega a la ciudad decidido a encontrar trabajo y casarse con su novia, Trini. En el camino se cruza con Luisa, una viuda mayor que él que le alquila una habitación en su casa. Paco y Luisa se convierten pronto en amantes y viven una peligrosa y obsesiva relación, de la que Trini sufre las consecuencias.

Ha sido uno de los guionistas de la película, Álvaro del Amo, el encargado de quitarle el polvo a esta historia y devolvérnosla, esta vez como obra de teatro. Una adaptación de cuya dramaturgia y dirección también se encarga.

Es inevitable, en estos casos, tener muy presente la película de la que bebe este montaje, quizá una mala pasada ésta la que nos juega la mente, pues igual de inevitable es viajar entre aquélla y lo que estás viendo. Es posible, o al menos así lo experimentó el que escribe, que al principio cueste adentrarse en el argumento debido a este agravio comparativo que comentamos, pero pronto se estrechan las distancias.

Imagen de "Amantes". marcosgpunto

Imagen de “Amantes”. marcosgpunto

Es imposible que como espectador no te asombres al ver la universalidad de ciertos ámbitos de la vida, y esas relaciones enfermizas, tóxicas, desgraciadamente son parte de ella. Esta toxicidad, más palpable en la versión cinematográfica, quizá se ve achicada por la búsqueda de la poesía teatral. En contrapunto a esto, sí gana el personaje de Luisa, en el que afortunadamente vemos menos maniqueo que en la encarnada en su día por Victoria Abril, y en la que en este montaje se ha profundizado más, mostrándola más vulnerable.

Uno de los puntos fuertes de esta adaptación es la consecución de las hermosas imágenes, casi fotografías, con las que del Amo deleita al público. Podría decirse que en este aspecto, la obra es muy cinematográfica, aunque siempre desde una perspectiva teatral, es decir, sin dejar atrás lo vivo del teatro, la respiración.

Destaca también la escenografía a cargo de Paco Azorín, quien ha creado un espacio atípico que recrea varias estancias en las que conviven los personajes. Un escenario sobrio y frío de madera en el que llama la atención su inclinación, quizá una suerte de precipicio por el que estos tres amantes están condenados a caer, una vertiginosa pendiente que irremediablemente les empuja hacia un desolador vacío.

En el terreno de la interpretación puede decirse que los tres actores están más que correctos. Quizá llame la atención Natalia Sánchez, algo comedida, inocente, tierna y dulce. Marc Clotet desborda virilidad y contención. Como ya hemos dicho, Marta Belaustegui se muestra menos salvaje y se desnuda más emocionalmente, mostrando el enganche de su personaje más claramente.

Amantes” logra ser una adaptación más que aceptable que consigue enganchar al público incorporando una mayor dosis de conceptualidad, bastante menos carga sexual y violencia que en la película.

Hasta el 23 de febrero en la sala Francisco Nieva del Teatro Valle – Inclán (CDN).

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