Tres micros y una golfa

Por un micromusical“, ésta es la temática que, en colaboración con Stage Entertainment, ponen en marcha este mes en Microteatro por dinero. Musicales de 15 minutos para 15 personas, aunque estamos seguros de que el concepto ya es de sobre conocido por todos vosotros.

Lo cierto es que teníamos una enorme curiosidad sobre cómo acercarían este género al formato planteado por este espacio, tanto en tiempo como en escenografía, pues a priori son los principales puntos que separan a los grandes musicales del teatro más íntimo y alternativo.

Después de pasarnos este fin de semana por Microteatro, podemos deciros que este experimento ha dado buenos resultados (a juzgar por las colas en taquilla), y por la calidad de las piezas que se pueden ver durante todo el mes de diciembre. Pero vayamos poco a poco, así que os dejamos una microcrítica de cada una de ellas.

Cartel de "El sueño americano"

Cartel de “El sueño americano”

EL SUEÑO AMERICANO

Al programarse en la sesión golfa del fin de semana, fue el último que vimos, pero hemos querido adelantar el postre en esta crítica y ponerlo en primer lugar.

Si Dalí hubiese escrito una pieza para Microteatro, estamos seguros de que hubiese sido algo muy parecido a “El sueño americano“, al menos en cuanto a la forma se refiere. Decimos esto porque este micromusical es un sueño dentro de un sueño, un delirio maravilloso en el que el surrealismo y el lirismo se dan la mano.

¿Quién no recuerda a la flamenca y al toro de encima de la tele? Reminiscencia de un pasado que ha acompañado a muchas familias de nuestro país, pero ¿y si ese toro se enamorase de esa flamenca dentro de un sueño? Este es el punto de partida de esta pieza escrita con maestría por Amalia Hornero.

Amalia pone de manifiesto con este montaje que en quince minutos se puede emocionar y contar una historia con múltiples matices que vaya más allá de las expectativas del espectador. Firma un texto onírico, fino y de una belleza extraordinaria, que con la ayuda en la dirección de  Marcelo Soto (“La noche de Massiel”) se eleva a la categoría de imprescindibles. Una obra que sin duda merecería estar en la programación diaria.

Además de la excelente labor de Amalia Hornero en la interpretación, la acompaña Pablo Rubén Maldonado (Premio Nacional de Flamenco), quien además de dar vida al torito, cantar y tocar el piano, ha compuesto los temas del espectáculo. Un  dúo inolvidable de los que permanecen en la memoria por su buen hacer.

Flamenco, jazz, copla, rumba, salsa y hasta un rap van contando la historia del sueño en el que estamos inmersos. La historia de una flamenca que quería un teatro, y de un toro enamorado de una Marilyn muy folclórica.

Cartel de "En un encender y apagar"

Cartel de “En un encender y apagar”

EN UN ENCENDER Y APAGAR

Enmarcado en el género de la tragicomedia, este monólogo musical cuenta la historia de un actor de musicales que lucha por su sueño: triunfar. Con este argumento arranca esta pieza que acertadamente bebe de otros musicales como “Rent”, o al menos a nosotros así nos pareció.

La escenografía de “En un encender y apagar” es sencilla, unas cadenas que cuelgan del techo sirven para que el protagonista encienda y apague (en armonía con el título) la luz de la sala, dividiendo el espectáculo en pequeñas escenas. Una tablet a modo de pantalla, es casi el único elemento que traslada al espectador a los lugares en los que se desarrolla la acción.

El texto, a cargo de David Ordinas, quien también se pone al frente de la dirección, viaja entre la comedia y el drama con una agilidad que se agradece. Pone de manifiesto algunos tópicos del mundo de los actores pero desde una perspectiva más humana, más acercada a la vivencia del actor, pasando por las dificultades y trabas que pone el entorno o la hipocresía del éxito que acompaña a la profesión.

Pablo Puyol, el propio Ordinas y Víctor Massán son los encargados de interpretar a este actor, aunque fue al último de ellos el encargado de deleitarnos en el pase al que acudimos. De Víctor se pueden decir multitud de adjetivos, pero el que más le define es el de versátil, pues sus cambios de registro, tanto en la interpretación como en su poderosa voz, dejan al público sin aliento.

Cartel de "Por culpa del amor"

Cartel de “Por culpa del amor”

POR CULPA DEL AMOR

¡Ni no ni, suena la alarmaaaaa! Así comienza esta comedia que a golpe de pegadizas letras hace que pases un rato de lo más divertido.

El argumento gira en torno a al típico abismo entre lo que buscan las mujeres y lo que buscan los hombres, demostrando una vez más que tampoco están tan lejos el uno del otro. Mientras él dice lo que ella quiere escuchar para llevársela a la cama, ella se empeña en hacer de su encuentro una auténtica película de Disney.

Por culpa del amor” es una de las piezas que más canciones incluye de las que tuvimos la oportunidad de ver, quizá por eso también tiene ese ritmo tan vertiginoso. Canciones compuestas para la ocasión con buenas dosis de buen rollo y con algunos buenos golpes cómicos.

Está brillantemente interpretada por Julián Salguero y Verónica Polo. Él está borde pero divertido e irónico, y ella hace las delicias de los más tiernos con un personaje cargado de positividad.

Atentos al sorprendente final de esta historia que firman Julián Salguero y Jorge Toledo, ya que es el punto de inflexión entre la historia con mensaje que es, y la comedia fácil que hubiese sido.

Cartel de "De espaldas"

Cartel de “De espaldas”

DE ESPALDAS

Eva Diago es la encargada de escribir y dirigir esta historia en la que una chico y una chica se conocen de espaldas, sí sí, habéis leído bien, no se ven las caras.

¿Nos puede gustar alguien sin verle la cara? De esta reflexión, y abordando otros temas como el morbo por lo desconocido o los juegos de seducción, nace este pequeño musical en el que un chico intentará a toda costa que la chica que le está dando la espalda se vuelva.

Con una escenografía que emula la cafetería en la que sus protagonistas se conocen, Sergio Arce y Merche Magro dan vida a estos dos curiosos y surrealistas personajes que comienzan una singular relación de atracción. Arce está encantador y simpático en la piel de un chico morboso dispuesto a darlo todo, eso sí, con un puntito friki para no resultar tan irresistible. Por su parte, Merche Magro interpreta a una chica sin complejos que hace de la chulería su punto fuerte. Gran trabajo el de estos dos jóvenes.

Esta pieza quizá sea la que más se centra en la historia en lugar de las canciones, pero no por ello deja atrás las coreografías y números musicales. ¿Conseguirán verse las caras? Acercaos a Microteatro y lo descubriréis…

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