“El malentendido”

Imagen promocional de "El malentendido". Fotografía: David Ruano

Imagen promocional de “El malentendido”. Fotografía: David Ruano

Hace tiempo tuvimos la gran suerte de ver “El malentendido” en Madrid, y decimos suerte porque es emocionante encontrar un texto dramático de esta envergadura interpretado de manera tan sublime. Ahora regresa a las Naves del Español – Matadero a partir del 22 de noviembre.

La historia de por sí es inquietante, pues estamos ante una madre (Julieta Serrano) y una hija (Cayetana Guillén Cuervo) que regentan una pequeña pensión en un lugar indeterminado de Europa y que sobreviven matando y robando a sus clientes. Un día, y de ahí el malentendido, aparece el hermano e hijo (Ernesto Arias) que se fue hace más de veinte años y al que no reconocen, por lo que es tratado como un huésped más.

Eduardo Vasco dirige este montaje de la obra de Albert Camus por deseo expreso de Cayetana Guillén Cuervo, quien quería homenajear a sus padres, Gemma Cuervo y Fernando Guillén, y más en concreto a éste último, y que pusieron en pie esta historia en 1969.

Cayetana Guillén Cuervo y Julieta Serrano en "El malentendido". Fotografía: David Ruano

Cayetana Guillén Cuervo y Julieta Serrano en “El malentendido”. Fotografía: David Ruano

Cayetana está soberbia, su cuerpo pequeño se va haciendo grande a medida que avanza la trama, parece engendrada para interpretar a Marta, pues su propia madre la interpretó estando embarazada de ella.  Guillén Cuervo interpreta a una mujer gris, ahogada por su propia existencia y por el deseo de una vida diferente, y consigue dejarte sin respiración, entender la coherente locura de esta pobre infeliz. Memorable uno de los monólogos finales.

Qué decir de Julieta Serrano, que su propia voz da fe de las más de cien obras de teatro que  ha representado a lo largo de su carrera. Julieta impone, llena el escenario con solo pisarlo y  su presencia es como un humo denso que recorre cada rincón del teatro. Julieta es de esas actrices que hay que ver al menos una vez en la vida para poder decir: “yo vi a Julieta Serrano”.

El resto del reparto está más que correcto, aunque con semejantes fieras en las tablas uno a veces se olvida de cuán importantes son los personajes secundarios, como es el caso de Lara Grube o el ya mencionado Ernesto Arias. Mención especial merece la interpretación de Juan Reguilón del intrigante empleado.

“El malentendido” es un drama indispensable que cuenta con una iluminación y escenografía que te atrapan, que te ahogan, y en definitiva, hacen que tú también quieras abandonar esa tierra para poder ver el mar.

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