Encierros

Cartel de "Encierros"

Cartel de “Encierros”

Lo que antes conocíamos por Nudo Teatro se ha transformado, con un buen lavado de cara, en lo que hoy podemos visitar como Espacio Labruc. Un impecable trabajo que pretende convertir a este espacio escénico en lugar de encuentro de teatro y artistas más alternativos del off madrileño.

Como queríamos conocer de primera mano este espectacular cambio del que ya nos habían hablado, decidimos hacerlo de la mano de una propuesta teatral que también nos llamaba especialmente la atención: “Encierros“, de Lluís Basella.

Personalmente, siempre hemos sentido debilidad por los títulos que van más allá del mero argumento, de la simple y llana sinopsis. Aunque pudiera parecerlo, “Encierros” no es la aparente historia de Patricia, una mujer a la que han secuestrado al inicio de la obra. Es tan solo eso, un inicio, un punto de partida que ahonda en el sentimiento de estar siempre entre cuatro paredes, entre muros que a veces tienen nombre de persona, y a veces son solo sombras de nuestro caprichoso inconsciente.

Marta Calvó, imagen promocional de "Encierros"

Marta Calvó, imagen promocional de “Encierros”

Teresa (Estíbaliz Veiga) escribe una obra de teatro que es incapaz de concluir, una historia a la que no ve final, casi como si de ella misma se tratara. Mientras, José (Mauricio Bautista) , su amante, se prepara para reencontrarse con su mujer, a la que han secuestrado. Dani (Juan Renedo), el secuestrador de Patricia (Marta Calvó), intenta que el recuerdo de su madre permanezca para siempre, mientras que su rehén comienza a plantearse si es ahora cuando está encerrada, o si lleva toda una vida estándolo.

Y es que ahí radica la clave de esta obra, esa dualidad del título. Lluís Basella ha profundizado en el concepto de encierro, no físico, si no personal. Cada uno de estos personajes trata de buscar la salida a ese secuestro interior, acabando de una vez por todas con esa maldita pescadilla empeñada en morderse la cola. Un acierto de metáfora de la que es inevitable sentirse identificado, ya sea en uno o en varios ámbitos de la vida.

La escenografía es sencilla pero cuidada, lo justo, para lo justo.

Los cuatro protagonistas van desgranando interpretaciones que zambullen al espectador de lleno en cada uno de sus encierros. Marta Calvó y Mauricio Bautista demuestran tablas en sendos papeles comedidos, sin histrionismos pero de una gran sensibilidad. Por su parte, pisan fuerte Juan Renedo y Estíbaliz Veiga, quienes desprenden buen hacer y ternura a partes iguales. Pero no os penséis que no hay humor en todo este enjambre de historias que se cruzan, pues ahí está Aída de la Cruz, con un breve pero delicioso personaje que a base de grandes dosis de comicidad, hace que el público liberte tensiones. Atención al tira y afloja con la religión que pone de manifiesto esta escena.

“Encierros” es, en definitiva, una apuesta por un teatro más humano e intimista, que estamos seguros que hará las delicias de todos los que decidáis seguir nuestro consejo e ir a verla.

En Espacio Labruc, los sábados y domingos de noviembre a las 20h.

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