“La llamada”, una experiencia religiosa

Cartel de "La llamada"

Cartel de “La llamada”

Sonado ha sido, y sigue siendo, el éxito de “La llamada”, el musical escrito y dirigido por los jóvenes actores Javier Ambrossi y Javier Calvo, que volvió al Teatro Lara el pasado 18 de octubre, aunque esta vez lo hace al teatro principal y con más medios.

Todo el mundo habla maravillas de este espectáculo, pero aún no habíamos tenido la oportunidad de ir a verlo, hasta que el pasado 19 de octubre pudimos disfrutar de esta historia tan especial. En la sencillez radica el éxito, suele decirse, y en este caso nosotros lo cercioramos.

La llamada” es un musical que para nada intenta ser pretencioso, de ahí la sencillez a la que hacíamos referencia. Se trata de un espectáculo teatral basado en sus personajes, en su historia, más allá de querer abarcar grandilocuencias. Cuatro personajes, sin contar a la omnipresente Whitney reencarnada en Dios, dotados de una enorme sensibilidad y ternura. Esta historia está construida en torno a estas cuatro mujeres, que cada una a su manera, buscan dentro y fuera de la fe aquello que anhelan.

María (Macarena García) y Susana (Andrea Ros) son unas amigas con las hormonas por las nubes, propias de la adolescencia, que pasan el verano en un campamento cristiano de monjas. Como es normal, están mucho más interesadas por escaparse de fiesta a bailar reggaeton que por los cánticos y actividades que allí se organizan. Cuentan con la complicidad de Milagros (Belén Cuesta), una joven monja cuya inocencia y dudas marcan su existencia en el campamento.  Pero para poner algo de orden, por decir algo, llega Sor Bernarda (paradójico el nombre, que hace pensar en la matriarca del drama de Lorca, pero que poco tiene que ver), quien intenta, sin mucho éxito y con gran sentido del humor, llevar a las chicas por el buen camino a base de canciones religiosas, coreografía incluida. Todo esto se pone patas arriba cuando María recibe las curiosas visitas de Dios, quien le canta canciones de Whitney Houston, y empieza a replantearse su vida.

Belén Cuesta en un programa de mano de "La llamada"

Belén Cuesta en un programa de mano de “La llamada”

Hasta ahí, y por no desvelar más detalles, el hilarante argumento de esta historia. He de reconocer, que leyendo esta sinopsis, uno puede pensar dos cosas: o bien que se trata de una feroz crítica a la religión y al mundo eclesiástico; o bien que estamos ante una mojigata obra que ensalza la fe cristiana. Pues ni una, ni otra. Ambrossi y Calvo han sido inteligentes, y sobre todo humildes, para no caer en temas que desviasen la atención. Por eso, lo que han conseguido es una obra fresca y muy tierna, pues emociona y hace reír partiendo del buen rollo.

Una banda en directo y encima del escenario (ya hemos comentado que aquí no hay artificios, todo es muy natural) va tocando los temas que acompañan la trama de estas jóvenes. Suenan canciones originales compuestas para la ocasión, otras de Presuntos Implicados, reggaeton y por supuesto algunos hits de Whitney Houston por boca del mismísimo Dios.

Vayamos ahora con las interpretaciones. Entre un reparto magistral, destaca con luz propia el gran trabajo de Belén Cuesta como Sor Milagros. Esta joven actriz da vida al personaje más mágico de la obra, quizá el que más matices tiene, moviéndose como pez en el agua entre lo pacato y lo tierno, demostrando unas dotes cómicas propias de actores más veteranos, siempre sin caer en la caricatura. Buen futuro auguramos a esta actriz en el terreno de la comedia.

Macarena García, imagen promocional de "La llamada"

Macarena García, imagen promocional de “La llamada”

De Macarena García poco puede decirse a estas alturas. La mirada limpia, y su magnetismo, además de grandes dosis de buen hacer, hacen que no puedas dejar de mirarla, de adorar a su personaje. Perfecta combinación la que hace con su pareja de baile, Andrea Ros, quien se lleva de calle al público en la piel de Susana, una joven que quiere disfrutar de la vida y que tiene un puntito “choni”, pero con gracia. Atención al momentazo Suma Latina y su single “Lo hacemos y después ya vemos”, que podría resumir el espíritu de “La llamada”.

Gracia Olayo está simplemente soberbia encarnando a Sor Bernarda y poniendo a su servicio las tablas necesarias. Otro personaje muy bien perfilado que huye de la típica madre superiora de ordeno y mando. Y pone la guinda al pastel, como no podía ser menos, el Señor, interpretado por Richard Collins Moore, del que podemos destacar su maestría a la hora de hacer suyos los difíciles temas de la protagonista de “El guardaespaldas”.

En resumen: “La llamada” es una apuesta segura para pasar una frenética noche de teatro, con grandes interpretaciones y una historia capaz de enternecer al más frío. Gran puesta de largo en esto del teatro musical para los jóvenes Javis.

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