“Nuestro hermano”, retrato de una familia

Cartel de "Nuestro hermano"

Cartel de “Nuestro hermano”

Conocimos la sala “La casa de la portera” cuando fuimos a entrevistar a Bárbara Lennie y Santi Marín, pero no habíamos tenido la oportunidad de disfrutar de alguna de las obras que han pasado por este espacio, y la verdad es que tuvimos una inauguración inmejorable.

Os hablamos de “Nuestro hermano“, un texto escrito por Alejandro Melero y dirigido por José Manuel Carrasco que entusiasmó a todos los presentes.

La historia no es nada convencional, pues gira en torno a la muerte de una mujer que deja un hijo con discapacidad psíquica (Javier Ruiz de Somavía) y a sus dos hermanas, cada una con su vida (Cecilia Freire y Raquel Pérez). Tras la muerte de la madre, surgen diferentes conflictos como la tutela de Jacinto o la herencia que han de percibir.

Alejandro Melero ha escrito un texto locuaz e inteligente con uno de los temas que más juego ha dado en la historia del teatro: la familia. Pero además introduce al espectador en un mundo poco retratado en escena como es el del futuro de las personas con discapacidad intelectual. Dos líneas de argumentación que confluyen a la perfección en una historia impecablemente narrada, rápida, irónica y muy humana.

En “Nuestro hermano” no hay malos ni buenos, aunque a priori parezca que Teresa, magistralmente interpretada por Raquel Pérez, sea la pérfida de la historia. Esta obra demuestra que el ser humano alberga maldad y bondad dependiendo a lo que se enfrente. Pero no piensen que estamos ante un dramón, pues pocas veces hemos visto al público reír de una manera tan natural.

Cecilia Freire es de esas actrices capaz de crear un personaje que con pocas palabras y una tímida actitud hace saber al respetable que oculta más de lo que muestra. Por su parte, Javier Ruiz de Somavía se somete a una metamorfosis cuando interpreta a Jacinto. Javier sabe arrancar las risas sin caer en burdos tópicos, ni en estereotipos, y es que se nota que ha estudiado bien al personaje.

Una de las salas de "La casa de la portera"

Una de las salas de “La casa de la portera”

La magia de la sala da la facilidad para adentrarse en la historia y sentir como si estuvieses espiando por la ventana a esta singular familia. Moverse a una habitación diferente cambia el concepto de escenario y creas que no estás en el teatro, sino en la casa de esta señora que muere dejando a sus hijos a su suerte.

En definitiva, “Nuestro hermano” posee las características de una buena obra, una de esas obras que nosotros denominamos indispensable.

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