¿Quién teme a la Machi?

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Cartel de la obra

Después de un ajetreado fin de semana no podíamos dejar de hacer lo que más nos gusta: ir al teatro. Esta vez le tocó el turno de recibirnos al emblemático Teatro La Latina de Madrid, donde actualmente se representa ¿Quién teme a Virginia Woolf?

Decir que la adaptación del texto de Edward Albee es fantástica sería quedarse corto, y es que además de tener un ritmo trepidante, es absolutamente contemporánea.

La trama es aparentemente sencilla y conocida para casi todo el público, pues fue llevada al cine con gran éxito en 1966 e interpretada por Elisabeth Taylor y Richard Burton. Martha, a quien interpreta Carmen Machi en el montaje que nos ocupa, y George (Pere Arquillué) son un matrimonio que se odia. Ella es una ama de casa con un carácter insoportable e irascible, y él un profesor de historia que tiene problemas con el alcohol. Una madrugada de domingo reciben la visita de un nuevo profesor de la universidad, Nick (Ivan Benet) y su mujer Honey (Mireia Aixalà), y comienza un salvaje juego rociado de alcohol, reproches y mezquindad.

Carmen Machi es de esas actrices como Meryl Streep, que al verlas, uno olvida que son ellas y solo puedes ver al personaje que interpretan. Olvídense de Carmen Machi, pues en escena solo podrán ver a Martha, esa histérica, rabiosa, y retorcida mujer que va asestando golpes a su marido hasta quedarse sin fuerzas. Machi es grande en teatro, es brava y posee una fuerza escénica que arrastra al espectador al límite.

También destaca la soberbia interpretación de Pere Arquillué (George), que pasa de la violencia más absoluta al humor inteligente en cuestión de segundos sin dejar que el respetable respire, y la sobresaliente actuación de la pareja formada por Ivan BenetMireia Aixalà.

Una trepidante narración dirigida por Daniel Veronese que nos habla de temas universales como la ira, el odio, la debilidad y los reproches, además de una crítica muy actual de la ambición personal, los fracasos, las expectativas de los padres, los sueños truncados, el miedo a la soledad o el sueño americano, que no es otra cosa que el estado de bienestar que tan bien nos han vendido durante años.

Un macabro juego de mentiras condenado a un demoledor final que no se pueden perder.

Hasta el 12 de octubre en el Teatro La Latina.

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